Viernes, 28 de Abril de 2006 a las 22:33
• Un arbitraje tendencioso condenó a un Barça al que le faltó carácter en la semifinal contra el CSKA Apartado de la final
LUIS MENDIOLA
|
|
 |
Navarro entra a canasta Foto: Jordi Cotrina
|
|
|
|
PUBLICIDAD
El único aspecto que no podía controlar ayer en Praga, el único que se le escapaba de las manos, el arbitraje, apartó al Barcelona de la final de la Euroliga, abriendo las puertas de par en par al CSKA (75-84) que mañana intentará evitar la triple corona del Maccabi de Tel-Aviv.
En su primer año en Moscú, Ettore Messina ha llevado al equipo ruso a la final después de cuatro presencias consecutivas en la final four. Pero sabe que no todo el mérito es suyo. También tuvo mucho que ver un arbitraje tendencioso que maniató al Barça en un partido que tuvo controlado durante 30 minutos y en el que le faltó además un poco más de carácter para sobreponerse a las adversidades. Dos faltas técnicas y una antideportiva en contra, 17 tiros libres a favor por 44 en contra, 13 faltas más señaladas, equilibraron las fuerzas del pulso que a los puntos mereció ser azulgrana.
Si hubo alguna acción que definió la actuación de los colegiados, a los que Dusko lvanovic no cesó de recriminar sus decisiones, fue la que sucedió en el tercer cuarto. Vencía el Barça con cierta tranquilidad (50-42) cuando Fucka taponó una entrada de Papaloukas. Además de conceder falta, los árbitros castigaron con una técnica al pívot azulgrana por protestar, lo que colocó al pívot italoesloveno con cuatro faltas.
Gracias a esa decisión, el CSKA dispuso de cuatro tiros libres consecutivos y posesión de balón con los que consiguió un parcial de 0-6 que devolvió la igualdad en el marcador. Fue un mazazo tremendo para las aspiraciones barcelonistas. Ivanovic se vio obligado a retirar a Fucka, el jugador más importante en defensa. Y el equipo acusó el golpe, tanto que el CSKA tomó el control del partido (50-55) por primera vez, disparando su confianza, que había estado en cuestión durante todo el encuentro.
Con esa bombona de oxigeno artificial, el partido cambió por completo de decoración. El Barça se encontró jugando a la contra. El CSKA, con el marcador de cara. Y aún así el equipo azulgrana logró devolver el equilibrio al partido (63-63) y entrar en el último minuto con aspiraciones (72-75) después de un triple de Williams. Pero una falta antideportiva señalada contra Kakiuzis (73-77), también muy rigurosa, firmó la sentencia.
PULSO TRABADO
Hasta esa decisión polémica del tercer cuarto, el partido siguió el guión que se esperaba entre dos equipos que han hecho de su defensa un signo de identidad. Resultó un pulso trabado, sin ritmo, de esos que hacen que cada canasta se convierta en una hazaña. Y, por lo tanto, todas van acompañadas de una tremenda tensión. El Barça logró marcar la inicativa. Pero el partido no consiguió nunca el suficiente vuelo para que se despegara.
Los equipos de Messina son especialistas en dormirlos con posesiones largas o con faltas. Eso sucedía cada vez que los jugadores de Ivanovic conseguían encadenar dos canastas. Messina paraba el partido. O bien lo hacían sus jugadores, que suelen llevar las defensas al límite. Así que el Barça, que inició el partido con una espléndida concentración, y que sorprendió a su rival con un 7-0 inicial, no consiguió culminar la escapada en ningún momento, a pesar de sus intentos.
En el primer cuarto dispuso de un 13-6 como máxima ventaja. En el segundo, la amplió hasta los 11 puntos en dos ocasiones (28-17 y 36-25) y en el tercero volvió a llevarla hasta los 11 (45-34), pero, en cada ocasión, el CSKA supo responder a esos acelerones, aprovechándose de que el exceso de faltas obligó a Ivanovic a ir protegiendo a sus jugadores en el banquillo y acabó debilitando también a la defensa.
FALTAS DISCUTIBLES
Primero fue Marconato quien, a los ocho minutos, ya sumaba tres faltas, alguna de ellas más que discutible. Después ocurrió con Navarro, a quien sometieron a un durísimo marcaje con excesiva permisividad. Y, finalmente, sucedió, en el tercer cuarto, con Fucka, una pieza clave. Las faltas debilitaron al equipo azulgrana, lo que dio consistencia a un CSKA Moscú renacido en los últimos minutos gracias a los tiros de personal y a las acciones de Papalukas y Holden. Demasiado contra lo que luchar.
75 - Winterthur Barcelona (20+18+14+23): Williams (24), Navarro (10), De la Fuente (-), Fucka (2), Marconato (7) -equipo inicial-, Kakiouzis (5), Basile (8), Thornton (15), Cota (-), Trias (4) y Grimau (-).
84 - CSKA Moscú (15+19+23+27): Holden (19), Langdon (13), Vanterpool (7), Smodis (17), Savrasenko (-) -equipo inicial-, Papaloukas (19), Van den Spiegel (5), Panov (4) y Kurbanov (-).
Árbitros: Jungebrand (FIN), Zavlanos (GRE) y Facchini (ITA). Eliminado Fucka (m.40).
Incidencias: Segundo partido de la Final a Cuatro de la Euroliga, disputado en el Sazka Arena ante 16.805 aficionados.