• Ivanovic y Savic devuelven a los azulgranas a la 'final four' en su primer año El Barça culmina en Praga un regreso vertiginoso a la élite
LUIS MENDIOLA
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Praga acogerá esta semana la final four de la Euroliga para que los cuatro mejores equipos de Europa se peleen por la corona de campeón. Es la confirmación del trabajo bien hecho para el Maccabi Tel-Aviv, el campeón de estos dos últimos años, para el Tau Vitoria, el finalista en la pasada edición y, también, para el Barça y el CSKA (presente en las últimas cuatro fases finales del torneo).
Pero para el equipo azulgrana, además, supone el completar un viaje vertiginoso que, en menos de un año, le ha llevado de una situación deportiva de desahucio a recuperar un puesto en la élite. La llegada de Dusko Ivanovic al banquillo y de Zoran Savic a los despachos ha vuelto a colocar al equipo azulgrana como un referente en Europa. Desde su triunfo en la final del 2003, en el Sant Jordi, el Barça no lograba meterse en la final four. Es la novena de su historia, un récord en el baloncesto continental. "Para todos nosotros es un premio alcanzar esta final four porque no era fácil en una sola temporada cambiar de entrenador, entrar tantos jugadores nuevos y varias también la estructura del equipo", explica Zoran Savic, el responsable en los despachos de la revolución tranquila que está viviendo el club.
Ivanovic ha conseguido lo que se antojaba un reto casi inalcanzable a corto plazo: armar un equipo competitivo en poco más de ocho meses después de una profunda remodelación --ocho jugadores nuevos-- y, además, colocarlo en situación de pelear otra vez por la Copa de Europa. No será fácil, desde luego. Pero no es un reto que asuste al técnico montenegrino del Barça que hace un año se encontraba en la misma situación, pero en el banquillo del Tau. Si hay algo que caracterice a Ivanovic es su fuerte carácter y su arrolladora ambición.
EDICIÓN ABIERTA
Hace un año, Ivanovic alcanzó la final de la Euroliga, cediendo sólo frente al todopoderoso Maccabi. Y, ahora, en Praga, se marca como único objetivo el título aunque sabe que muy pocos apuestan por el Barça. Es el CSKA Moscú, precisamente su rival en la segunda semifinal del torneo, quien concita las mayores expectativas.
Existe un sentimiento generalizado entre la mayoría de los especialistas, de que ésta es la edición más abierta de la Euroliga de los últimos años. El CSKA Moscú llega a Praga sin su gran referente, el pívot David Andersen; el Tau ha reconstruido su plantilla tras las sensibles bajas de Calderón y Macijauskas y cuenta con la experiencia del pasado año; el Maccabi, mantiene jugadores determinantes como Anthony Parker o el pívot croata Nikola Vujcic, pero ha perdido talento con la marcha de Sarunas Jasikevicius a la NBA. Y,el Barça, que cuenta con jugadores de carácter, decisivos, como Navarro, Basile, Fucka y Williams, ya ha demostrado esta temporada, con su imagen irregular, que es capaz de lo mejor y de lo peor.
AMBICIÓN AZULGRANA
Los azulgranas, en cualquier caso, no se conforman ahora sólo con integrar el grupo de los cuatro mejores de Europa. "Luchar por un título así era uno de los objetivos que me marqué cuando vine aquí, así que no me conformo sólo con estar en la fase final", explica el escolta Roger Grimau, un revulsivo en el equipo en los últimos partidos. "Este equipo tiene talento y para mí tiene mucho valor el estar en una posición de poder luchar por un campeonato", explica el base azulgrana Shammond Williams.