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Fútbol

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Lunes, 3 de Abril de 2006 a las 11:12
• Los azulgranas asisten perplejos a su falta de puntería tras marcar sólo un gol en 73 remates
Una escopeta de feria


JOAN DOMÈNECH

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La falta de puntería ha condenado al Barça a aumentar sus esfuerzos en la Liga y la Champions. Los azulgranas sólo han marcado un gol en los últimos tres partidos, lo que les ha impedido sentenciar virtualmente la Liga y encarrilar la eliminatoria contra el Benfica. Ronaldinho ha sido el único que ha acertado, eso sí, desde el punto de penalti, en los 73 remates que ha realizado el Barça en los últimos tres partidos.

LA SITUACIÓN
El equipo pide calma para superar la crisis del gol
Si el Barça hubiera marcado un gol en los 24 remates que realizó en el campo del Málaga y otro más en los 34 que intentó contra el Madrid, dispondría de 16 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado cuando quedan tan sólo 21 puntos en juego. Con dos victorias en las últimas siete jornadas tendría suficiente para cantar el alirón. Ahora necesita cuatro como mínimo, siempre y cuando el Madrid, el más próximo al Barça, gane los próximos siete partidos.
Esos 58 remates en la Liga se han traducido en un ridículo gol, el de Ronaldinho el pasado sábado, y de penalti. La ineficacia azulgrana se ha repetido en Europa. Los hombres de Rijkaard remataron 15 veces al marco del Benfica y no obtuvieron ningún rédito, lo que les obligará a un sobreesfuerzo el miércoles para acceder a las semifinales.

Sin preocupación
Pero la alarmante falta de puntería que exhibe el equipo no genera ningún tipo de inquietud dentro del vestuario. Frank Rijkaard disculpó el bajísimo índice de acierto de un equipo que lleva un gol en tres partidos cuando alcanzó un promedio realizador durante esta temporada de 2,47 goles por partido. "No estamos preocupados por las ocasiones que hemos fallado, lo importante es crear esas ocasiones", manifestó ayer Deco después del entrenamiento. Una frase que repetían Rijkaard y el resto de jugadores. El entrenador, sin embargo, advirtió en el equipo el sábado una creciente ansiedad por batir a Iker Casillas lo que desembocó en un juego precipitado y poco elaborado.
"Tenemos que resolver este problema ante el Benfica", admitió Deco, aludiendo al nulo acierto de los últimos encuentros. "Si no marcamos el miércoles quedaremos eliminados", remarcó Gio van Bronckhorst. Con el 0-0 de la ida, el Barça está obligado a ganar. Un empate con goles le echaría de Europa. Además de ser certero, el once azulgrana deberá mentalizarse para defender "con mucha concentración" a un rival que basa su juego en el contrataque. "El Liverpool tuvo muchas ocasiones, pero el Benfica ganó allí por 0-2". Una lección a tener muy en cuenta, destacó Gio.

EL ACIERTO
Ronaldinho bate de penalti su récord particular
Nadie se rasga las vestiduras en el Camp Nou. "Ni Etoo ni Larsson están nerviosos", insistió Gio. Los técnicos tampoco se ven en la necesidad de alertar a la plantilla. Ayer, sin embargo, Maxi y Santi Ezquerro ampliaron su entrenamiento particular con una sesión de remates a Jorquera. Los dos delanteros, sin embargo, menos utilizados por Rijkaard. "¿Qué podemos decirles a los jugadores? Nada, esto cambiará por sí solo", respondió ayer un técnico del Barça, pese a que el porcentaje de acierto (un gol en 73 intentos) es del 1,37 por ciento.
Rijkaard se veía incapaz de recriminar algo a Etoo, máximo goleador de la Liga con 22 tantos en 28 partidos; o a Larsson (7 en los últimos 11) Tampoco puede recriminar nada el entrenador holandés a Ronaldinho, el que más falló el sábado ante el Madrid, al ser el único capaz de encontrar el camino del gol. Aunque fuera de penalti. No era un día para reproches, porque la estrella batió su particular récord goleador en una temporada.

Goles en todos los torneos
Ronaldinho chutó 13 veces al marco defendido por Casillas. El que más, con diferencia, porque los siguientes fueron Van Bommel y Etoo (cuatro veces). De esos 13 intentos, sólo dos fueron entre los tres palos, y uno de ellos fue el penalti que transformó, y que elevó hasta 23 su mejor registro individual. Ninguna de las faltas que chutó traspasó la barrera. La estrella ha marcado goles en todas las competiciones: 15 en la Liga, 6 en la Champions, 1 en la Supercopa y otro en la Copa. El sábado festejó el tanto de una forma inusual. Le había prometido a Vanessa, una niña sordomuda, que lo celebraría agitando las manos, imitando los gestos para aplaudir que realizan las personas que sufren esa dolencia.

Cinco faltas falladas
Así lo hizo Ronaldinho, quien ha mostrado una inusual productividad. De momento, ya lleva 15 goles en la Liga, los mismos que firmó en su primera temporada en el Camp Nou, aquella que fue considerada irrepetible. Quedan siete jornadas y el brasileño puede ampliar la cuenta goleadora. En el curso previo al Mundial de Alemania, en el que todos auguran que será el suyo, Ronaldinho ha olvidado la irregular segunda temporada (2004-05) cuando logró nueve tantos en la Liga. Pero el récord y la dedicatoria a Vanessa no ocultaron el enfado de Ronaldinho. Cinco faltas tiró el sábado y cinco falló. "Ahora tenemos que entrenar más para marcar en los lanzamientos de falta", dijo el brasileño. El miércoles sabe que no puede fallar.

EL CLÁSICO
Gio admite que el 1-1 del sábado supo "a derrota"
En el fondo, el Barça no debería tener motivos de preocupación por haber marcado un gol en 73 remates y 210 minutos de juego. En los tres partidos ha avasallado a sus rivales: creó 24 ocasiones de gol ante el Málaga, 15 frente al Benfica y 34 contra el Madrid. El sábado convirtió el área de Casillas en un pimpampum. El colchón de puntos de la Liga minimiza esos errores. A los azulgranas les ha faltado, además, una pizca de suerte. En La Rosaleda, Rodríguez Santiago anuló injustamente un gol a Etoo. El camerunés estrelló un disparo en el larguero en el último minuto. La madera repelió en Lisboa dos remates de Larsson y Motta y otro poste de Etoo, el sábado, evitó el triunfo azulgrana.
"Con la ventaja que teníamos, un empate ante el Madrid estaba bien, pero después del partido ese empate supo a derrota", se lamentaba ayer Gio. Aunque la prensa madrileña atribuyó el 1-1 a las decisiones arbitrales, el conjunto blanco podía celebrar ese punto como un logro enorme. Máxime, tras quedarse con 10 a los 25 minutos por la expulsión de Roberto Carlos al menospreciar al árbitro y a un asistente. "Tú y tú sois unos mierdas", dijo el lateral.
La estrategia a balón parado --el Barça lanzó 12 córneres-- fue improductiva. Sólo se aprovechó el penalti de Roberto Carlos a Van Bommel. "Hubo contacto", aseguró ayer el holandés, que vio venir al lateral madridista y se dejó derribar. Ronaldinho tuvo la sangre fría para engañar a Casillas en su reencuentro en el Camp Nou. Hace unas semanas los dos grabaron un anuncio. En el rodaje, el azulgrana bombardeó al meta blanco con disparos a portería. Cara a cara, Ronaldinho cambió el lado hacia el que suele chutar los penaltis. Y no falló. Ha transformado 10 de los 12 que ha ejecutado en todas las competiciones.

Diferencia abismal
Un vistazo al informe estadístico del clásico arroja una diferencia apabullante entre el líder y el aspirante. A los 34 remates del Barça, el Madrid sólo contestó con tres: el gol de Ronaldo fue el único que iba dirigido entre los tres palos. Cicinho, antes, y Baptista, después, dispararon fuera. El último intento blanco se produjo en el minuto 50. De ahí hasta el final, hubo 19 del Barça.
"¿Decepcionado con el empate? El que debería estar decepcionado es el Madrid?", replicó ayer Deco a un grupo de periodistas portugueses. Pocas veces se había dado una diferencia tan abismal entre los dos grandes. Una diferencia comparable a los 11 puntos que les separan.



 

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