Miercoles, 22 de Marzo de 2006 a las 10:19
• El Barça acabó con una retaguardia inédita formada por Oleguer, Rodri, Motta y Sylvinho Una defensa en reconstrucción
Marcos López
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Si alguien lo dice hace una semana, lo habrían tachado de loco. Pero el Barça terminó ayer su partido con el Getafe con una defensa inédita, integrada por tres jugadores de la casa (Oleguer, como lateral derecho; y Rodri, del Barça B, y Motta, como centrales) y un lateral izquierdo brasileño: Sylvinho. Ninguno empezó así el choque. Rijkaard no es un tipo dado a los experimentos. Anoche, hasta que no tuvo la victoria en el bolsillo, no hizo pruebas. Con el 3-1 en el marcador, ordenó a Puyol forzar la quinta tarjeta amarilla para que no juegue el sábado en Málaga y quede limpio para recibir el próximo día 1 de abril al Madrid en el Camp Nou.
No sólo eso. Para que la noche fuera perfecta, Rijkaard permitió que Rodri tuviera casi 10 minutos de gloria para debutar esta temporada en la Liga. El joven del filial no tuvo problemas. A sus 21 años disfrutó ayer de un debut plácido, todo lo contrario que si hubiera salido de titular. En el inicio del partido, la defensa del Barça estuvo despistada. No sería por falta de entendimiento. Era la misma (Belletti, Puyol, Oleguer y Gio) que ganó la Liga la pasada temporada.
Belletti, castigado
Pero no parecía la misma, especialmente el lateral brasileño, a quien Rijkaard castigó con el cambio en el descanso. No vio a Nano en el gol del Getafe y el técnico no se lo perdonó. Apenas jugó 45 minutos y se fue a la ducha, porque Rijkaard no está para bromas. Ni para experimentos, a pesar de que probó a Motta como central zurdo en la segunda mitad. Le costó al brasileño entrar en juego y se le ve demasiado cuando hace faltas. A Oleguer lo ponen de lateral y cumple. A Puyol, que hizo dos faltas en 83 minutos, una le costó la tarjeta amarilla. Lo que buscaba el capitán. Así entró Rodri para prepararse para Málaga y Lisboa.