• El defensa del Barça B, de 21 años, convocado por Rijkaard a causa de las lesiones de Márquez y Edmilson Rodri, otro central de casa
MARCOS LÓPEZ
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"Si tiene que ir a la guerra, va. Si debe salir con el balón controlado, sale. Es contundente, es listo, es un buen central". Quien habla así de Sergio Rodríguez, Rodri, el central de 21 años nacido en Barcelona que convocó ayer Frank Rijkaard para el primer equipo, es Joan Barbarà. Habla la mano derecha de Quique Costas, el maestro que ha guiado al Barça B al liderato. Habla Barbarà, exjugador del Sabadell y Salamanca, de un joven que se asoma a la oportunidad de su vida por las lesiones musculares de Márquez y Edmilson. Rodri ha jugado con el Barça cuatro partidos en dos años --Shatkar Donetz, Albacete y contra el Zamora en la Copa dos veces--. Rodri es otro central de casa. El tercero.
El primero fue Carles Puyol, convertido ahora en símbolo del club cuando estuvo a punto de irse por la puerta de atrás si hubiera aceptado la oferta del Málaga. El segundo es Oleguer Presas, que llegó tarde a la élite y al que nadie saca del Camp Nou. Juega, y bien, hasta de lateral derecho. El tercero es Rodri. Pasó primero por la cantera del Espanyol, estuvo en el infantil y en el primer año de cadete. En Montjuïc no le quisieron porque "el perfil físico era bajo". O sea, que no crecía. Se fue al Mataró, creció mucho y acabó luego en el Barça.
Siendo juvenil, Boquerón Esteban descubrió detalles interesantes en él, pero tuvo que llegar Costas, el maestro, para darle forma. Curiosamente, su oportunidad le llegó en un play-off de ascenso a Segunda A del Barça B en Cádiz (junio del 2003). Oleguer estaba sancionado y entonces miraron al juvenil. Allí estaba Rodri, con 18 años aún. Fue uno de los mejores. Y ahora, rotos Márquez y Edmilson, Rijkaard ha mirado hacia abajo. En verano, en la pretemporada en Dinamarca, Eusebio y Ten Cate, los ayudantes de Rijkaard, hablaban de él. "Si controla la agresividad y esa contundencia, mejorará mucho", se oyó en Aarhaus. Está decidido que se quede con el primer equipo y se le prepara una cesión a un club de Primera para el futuro.
Buen juego aéreo
Rodri ya es mejor que en julio. "Golpea muy bien la pelota, tanto en corto como en largo", apunta Barbarà, ensalzando su juego aéreo. El oficio de central en el Barça no es sólo balones. Se pide calidad técnica. Pese a su envergadura (mide 1,85 metros y pesa 81 kilos), es más rápido de lo que parece. Juega de central diestro, forma pareja en el Mini con Marc Valiente, un juvenil zurdo, y atrae a Rijkaard. "Sabemos de su calidad. No quiero ponerle presión ni dar demasiada responsabilidad a un joven", dijo. Una vez ha llegado a la puerta del Camp Nou, Costas le dirá lo de siempre. "Sé listo, hazlo sencillo". Así llegaron Puyol y Oleguer. Y así se quedaron.