• Lampard, segundo jugador del mundo, le pidió la camiseta al final Ronaldinho marca otro gol para la galería de la memoria culé
MARCOS LÓPEZ
Ronaldinho en la jugada del 1-0 Foto: Jordi Cotrina
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Como un niño, agitado y nervioso, segundos después de haber acabado el partido, Frank Lampard, el segundo mejor jugador del mundo según la FIFA, se acercó a Ronaldinho, el número uno. La escena sucedió en el centro del campo del Camp Nou. El jugador inglés, de forma tímida y educada, le pidió la camiseta. El genio aceptó. "Toma, Frank, tuya es". Que la guarde Lampard con mimo porque pertenece a un ser superior. Él sí lo es. Repasen la jugada del gol al Chelsea, otro más para la galería de la memoria azulgrana. Otra maravilla del genio, similar a la del Milan, Madrid o Chelsea hace un año.
FANTASÍA INICIAL
Convertido el brasileño en delantero centro, camuflado tras una primera parte llena de fantasía (hasta cuatro taconazos seguidos dio), agarró la pelota (m. 78). Se la pasó Etoo. Pero visto hoy, ese detalle es insignificante. Ronaldinho amansó la pelota, puso el motor de sus piernas, disparó su cerebro --ahí no entra nadie, ni siquiera Mourinho-- y dibujó una hermosa jugada. Inolvidable toda ella.
Lampard, de nuevo Lampard, se lo miró. Quiso llegar a tiempo, pero llegó tarde. Es lo que pasa cuando Ronaldinho juega. Hay cosas, como debe saber Roman Abramovich, el multimillonario ruso, que no las compra el dinero. La felicidad de ver a la estrella brasileña haciendo diabluras no tiene precio para el barcelonismo. Estábamos en que Etoo le pasa la pelota a Ronaldinho y en que Lampard llega tarde. Lo mejor estaba por venir. Con un golpe de cintura, tumbó a Terry --¡lo tumbó, lo arrolló!-- antes de que Carvalho, otro central insigne, quedara retratado.
Tras asistir al desfile de Lampard, Terry (que rodaba como un tonel por el Camp Nou) y Carvalho, Ronaldinho disparó con tal energía que cuando Cech cayó al suelo, la pelota ya besaba la red. "Estoy muy contento por ayudar a mi equipo en los momentos en que más se necesita", dijo eufórico Ronaldinho. "No tenía espíritu de revancha, pero hemos ganado a un gran equipo, que tiene un gran entrenador". Ronaldinho les derrotó a todos.