• Los técnicos del Barça y sus compañeros coinciden en ensalzar el gran rendimiento de Márquez Márquez, el pilar de Rijkaard
MARCOS LÓPEZ
Foto: Jordi Cotrina
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Hasta hace un tiempo, Rafa Márquez era sólo valorado en el vestuario. Sólo allí dentro, en las tinieblas del Camp Nou, el jugador mexicano, que cumplió 27 años el pasado 13 de febrero, era visto como una pieza básica del campeón. Pero desde hace unas semanas lo que se percibía ahí dentro ha traspasado las puertas del vestuario. De forma definitiva, Márquez se ha convertido, como lo definió el técnico Frank Rijkaard a este diario, en "el pilar del Barça".
Alguien sin el que no podría entenderse la esencia del campeón. Hace un año, se disfrazó de Edmilson y Motta, completando una temporada sensacional como pivote defensivo, soportando con fiabilidad la estructura del Barça. Ahora, recuperados los dos brasileños de las graves lesiones de rodilla, Márquez ha vuelto a su sitio. A la cueva defensiva, formando pareja con Puyol, transformando sus últimos encuentros (Chelsea, Zaragoza y Depor, sobre todo) en una lección de colocación, solvencia y tranquilidad.
Cuando juega Márquez, que no da la sensación de verse afectado ni por una serie de problemas personales que ha sufrido recientemente, el Barça vive más tranquilo. Lo dicen todos, incluido, claro, Rijkaard.
VISTO POR RIJKAARD >>"Tiene mucho carácter y mucha personalidad"
Cuando alguien se acerca a Rijkaard para preguntarle sobre Márquez se encuentra casi siempre con la misma respuesta. El técnico del Barça suele hacer un gesto muy peculiar. Se toca la espalda, empezando por arriba, junto a la nuca, y acaba lentamente más abajo. Así lo dice todo. Casi no necesita hablar. "¿Lo entiendes?", pregunta luego a su interlocutor. "Rafa forma parte de nuestra columna vertebral", explica el entrenador para anunciar la trascendencia del mexicano en el entramado táctico del Barça. "Es un pilar, un pilar", repite el holandés.
Curiosa transformación la de Márquez en el equipo. Cuando llegó al Camp Nou, procedente del Mónaco, se le miró con recelo. Lo último que había venido del Principado, un lugar sin tradición futbolística, era Philippe Christanval, un central por quien el Barça pagó 12 millones de euros, el mismo que ahora malvive en el Fulham de Londres tras fracasar primero como azulgrana y luego en el Olympique de Marsella.
Entonces apareció Márquez. Pero Rijkaard no sabía demasiado del mexicano, por lo que prefería colocar a Cocu como compañero de Puyol en el eje de la defensa. Ahora, esa zaga no se entiende sin el mexicano. "Tiene mucho carácter y mucha personalidad con el balón", relata ahora el técnico. "Llega siempre en el momento correcto y además transmite su mentalidad ganadora al equipo. Sabe cuándo debe dar profundidad o cuándo debe jugar en corto. Es un jugador básico. Con él, el equipo está más tranquilo".
VISTO POR VALDÉS >>"Da calma y además tiene contundencia"
A Rijkaard se le agotan los elogios cuando habla de Márquez. A Valdés, que lo disfruta desde atrás, también. Basta comprobar la estadística del mexicano en el choque del pasado sábado contra el Deportivo. Aunque, al igual que Puyol, estuvo implicado en los dos goles del equipo gallego, producto de una descoordinación defensiva, Márquez emergió luego con un partido soberbio.
Los números hablan por él. Siendo central ,"o ejerciendo de líbero", como recordó Valdés tras ganar al Depor, no cometió ni una falta en 90 minutos, sufrió una de Arizmendi y disparó dos veces contra Molina. Perdió sólo dos balones y recuperó nueve. Valdés también lo ve así. No sólo lo ve, sino que también se aprovecha de eso. "Rafa es un defensa que está siempre muy atento cuando debe ir al cruce", explica el portero. Dicho en otras palabras: libra a Valdés y al Barça de muchas ocasiones de gol. Pero no cuando la pelota ha pisado el área azulgrana, sino antes. Evita el peligro antes de que llegue. "Juega muy bien en la posición de líbero. Tiene mucha contundencia y va muy bien en el juego aéreo", relata el portero, mientras prepara la visita del Chelsea. Con Márquez delante suyo.
Hace un año no lo tuvo en Stamford Bridge y sufrió mucho en esas jugadas de estrategia. Hace dos semanas, vivió bastante más tranquilo gracias a la admirable actuación del mexicano. "Rafa da calma y, además, tiene mucha contundencia. Cuando tiene que sacar el balón desde atrás, tiene mucha calidad y transmite tranquilidad. ¿Por qué? Porque tiene técnica".
VISTO POR TXIKI >>"Rafa parece un central del norte de Europa"
Cinco años en Francia durante cuatro temporadas cambiaron a Márquez, moldearon el fútbol de un jugador dúctil, inteligente tácticamente y dotado de gran potencia física. "No parece mexicano", dice Txiki Begiristain, el secretario técnico del Barça. Lo dice con todo el respeto del mundo hacia el fútbol mexicano. Lo dice para explicar la profunda transformación que ha sufrido el defensa azulgrana en menos de tres años. De aquel jugador tímido y apocado que entró en el Camp Nou, al tipo altivo y cuya jerarquía se extiende por todo el estadio. "Rafa parece un central del norte de Europa", concreta Txiki para visualizar ese cambio.
Márquez se ha consolidado de tal manera que no se podría adivinar cuál es ahora su valor en el mercado. Cuando Laporta desembarcó en el Barça con el círculo virtuoso bajo el brazo, el mexicano costó cinco millones de euros, casi tres veces menos, por ejemplo, que Christanval. O la mitad de lo que pedía el Valencia (12 millones) en el verano del 2003 por Roberto Fabián Ayala, el central argentino. El preferido de Rijkaard. Pero la pregunta es: ¿qué vale ahora Márquez? "Ha tenido una evolución extraordinaria", ratifica Eusebio Sacristán, uno de los ayudantes de Rijkaard. Un central bueno, de los grandes, no está por debajo de los 15 millones de euros. El mexicano, cuyo contrato expira en el 2007, sabe que el Barça quiere renovarlo. Y lo hará al acabar la temporada, consciente de que debe subirle el salario.
VISTO POR MÁRQUEZ >>"Estoy en el mejor momento de mi carrera" "Lo tengo claro. Estoy en el mejor momento futbolístico de mi carrera". Márquez precisa claramente el término futbolístico. No quiere hablar de otros asuntos relacionados con su esfera personal. Se siente tan importante en el campo que le hace olvidar lo que sucede fuera. "Estoy en un momento de gran madurez profesional", cuenta orgulloso de haberse instalado con éxito en la titularidad del Barcelona. "He mejorado mucho desde que llegué aquí y en todas las facetas del juego. En la técnica, en la física y en la mentalidad", añade el mexicano.
Un rápido repaso por el curso que lleva Márquez en el Barça ilustra esa mejora. Ha cometido 26 faltas en 26 jornadas de Liga (Puyol lleva 23; Oleguer, 30) y el mexicano, en cambio, ha sufrido 36 faltas. Pero lo bueno de Márquez no se suele ver. Cuando juega sin balón, cuando da sin que nadie se dé cuenta. Cuando intimida con su presencia. Detalles que muchas veces pasan inadvertidos para la gente, pero que dentro del campo adquieren gran valor. "Aún puedo mejorar mucho como jugador", dice el central. "No he llegado aún a mi techo, a mi cenit", añade Márquez, el pilar de Rijkaard.