Domingo, 22 de Enero de 2006 a las 11:08
El Barça se prueba ante el colista sin Etoo
MARCOS LÓPEZ
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Mucho ha cambiado el Barça desde que Bonano hizo el partido de su vida y le chafó el estreno de la Liga. Aquel empate en Vitoria (0-0) sembró dudas en torno al campeón, reforzadas por la irregular marcha que tuvo en sus primeros pasos. Hoy, en el reencuentro, cuando la segunda vuelta de la Liga echa a andar, cuando el Barça sigue a ritmo de récord --17 victorias consecutivas y 23 partidos sin perder--, cada uno está donde le corresponde. El Barça es un líder indiscutible (ha encadenado 12 victorias consecutivas en Liga) y el Alavés es el colista.
Esta tarde, sin embargo, faltará Etoo, la estrella del campeonato, que no para de marcar goles. Ayer firmó tres con Camerún, mientras Henrik Larsson, el hombre que ha elegido Frank Rijkaard para suplirlo, encara los días finales en el Camp Nou con un desafío imposible: que nadie eche de menos al pichichi. A pesar de su larga carrera --más de 400 tantos le avalan--, nunca se ha enfrentado a un reto de tanta magnitud. Con 34 años, y mientras prepara las maletas para volver a casa, al Helsinborg, el modesto club sueco donde nació como futbolista, Larsson tiene una misión por cumplir.
UN JUGADOR QUERIDO
El Camp Nou adora a Larsson. ¿Por qué? No se saben muy bien las causas, pero desde el primer día, se diría que incluso desde antes de que llegara, la afición del Barça mantiene un relación de amor con un delantero al que apenas ha visto. Esta temporada, con cinco goles (siete si se incluye los dos que marcó en la Copa Catalunya), sólo ha jugado el 25% de los minutos posibles. En la anterior, pasó de puntillas al sufrir una grave lesión de rodilla que le tuvo más tiempo en la enfermería que en el campo.
Pero la gente le quiere. Le quiere con una pasión casi enfermiza, que sonroja al propio Larsson, incapaz de entender los motivos de ese idilio. Por eso, esta tarde, cuando aparezca como titular, el sueco intentará devolver ese cariño con lo que mejor sabe hacer: marcar goles.
Para Rijkaard no se trata de ninguna prueba. Confía mucho en Larsson y cree que no le defraudará. El técnico no se toma el partido contra el Alavés como un examen para un jugador por el que también siente cierta debilidad. "Hay dos alternativas para la silla que deja Samuel: Larsson y Maxi", comentó el técnico, quien luego ensalzó la "experiencia y motivación" del sueco, al mismo tiempo que advertía de que el delantero argentino (21 años) es una pieza aún por pulir. "Maxi tiene futuro. Es un jugador excelente para cualquier equipo y también para nosotros", añadió Rijkaard.
CENTRO DEL CAMPO NUEVO
Pero, aunque sólo sea por jerarquía, es el turno de Larsson. Es él quien pasa delante en un Barça que tendrá un centro del campo nuevo. Sin Deco (sancionado), sin Xavi y sin Motta (lesionados), Rijkaard tendrá que recurrir a Iniesta. Finalmente. Y en el trono que ha dejado Etoo se sentara Larsson, un delantero distinto al camerunés. No participa tanto en la elaboración del juego. Es mucho más directo. Llega, remata y se va. Tiene más oficio para jugar de espaldas a la portería y trabaja como nadie, argumentos que complacen a Rijkaard. "Está preparado", dijo el técnico holandés.
Larsson piensa lo mismo. Lleva meses esperando este momento. El Camp Nou, también. Es el partido contra el colista de la Liga y, aunque parezca mentira, el único equipo al que el Barça no le marcó en la primera vuelta. Pero para Larsson no es un choque más. Sabe que el gol nunca le ha abandonado, ni en el Feyenoord ni en el Celtic, donde es venerado como un dios futbolístico. Pero sus hijos no han visto todavía a su padre triunfar con el Barça. Y le queda poco tiempo.