• La cuarta derrota en cinco partidos pone en cuestión la consistencia del Barça de Ivanovic Inquietud en el Palau
LUIS MENDIOLA
PUBLICIDAD
El Barça está inmerso en una espiral de malos resultados que ha disparado la alarma en el Palau Blaugrana. Suma cuatro derrotas en los últimos cinco partidos, y alguna de ellas especialmente dolorosa, como la de este pasado sábado en la cancha del Granada, pone en cuestión la consistencia del ambicioso proyecto puesto en manos de Dusko Ivanovic esta temporada.
La situación del conjunto barcelonista ha sufrido un vuelco espectacular en las dos últimas semanas, especialmente en la Euroliga, donde el panorama es preocupante. El Barça es quinto del grupo B tras cerrar la primera vuelta.
Después de un ilusionante inicio de curso, el equipo ha perdido gas. De repente, se echa de menos la tensión, el carácter, la agresividad que habían destilado los jugadores en las primeras semanas. La imagen de los últimos 15 días, a excepción del encuentro en la cancha del Real Madrid, donde los azulgranas lograron un triunfo de mérito, es la de un equipo desorientado, con poco espíritu, débil defensivamente y espeso en ataque. "Nos ha faltado pelea y más agresividad", admitió el veterano pívot italiano Denis Marconato tras la derrota sufrida en Granada, la tercera de los azulgranas en la Liga, destacando uno de los males que arrastra el Barça.
En la ACB, los azulgranas se mantienen líderes, empatados con el Tau, gracias al colchón que habían atesorado en el inicio de la Liga. Pero les aguardan dos nuevas pruebas de fuego antes de que acabe el año: el Akasvayu visita el Palau el día 27. Y sólo tres días después, el Barça juega en Vitoria, frente al Tau. Antes de afrontar esos dos encuentros, aguarda el Olympiakos en la Euroliga. Otro nuevo examen. El primero de los siete en Europa para entrar en el Top-16. "Cada partido será ahora una final", reconoce Ivanovic.
DÉFICIT INTERIOR
Existe una sensación de intranquilidad en el club azulgrana. Pero tanto Ivanovic como el director técnico, Zoran Savic, consideran que es momento de guardar la calma. Y esperar una reacción. Los responsables del equipo creen que se trata de una crisis coyuntural en la que han influido varios factores.
¿Cuáles son las causas de una transformación tan sorprendente como inesperada? En primer lugar, el Barça arrastra un déficit importante en el juego interior, ya que Fucka está teniendo un papel secundario en contra de lo que se esperaba. El club admite la conveniencia de incorporar a otro hombre alto. Pero no hay nadie en el mercado que interese por ahora.
En Granada, Fucka se quedó en 8 minutos. Aportó dos puntos y un rebote, unas cifras pésimas para un jugador clave. Y esa situación está cargando de responsabilidad a Marconato, el único que aporta rebote e intimidación en la zona. El ala-pívot griego Mijalis Kakiuzis es una apuesta válida, pero sus condiciones se adaptan más a jugar alejado del aro. E Ivanovic no ha demostrado, hasta ahora, demasiada confianza en los relevos de Marc Gasol y Jordi Trias.
SIN EXCUSAS
Después de la derrota en Granada, Ivanovic hizo unas declaraciones que pueden interpretarse como una alusión hacia el bajo rendimiento de Fucka, Williams (5 puntos) y Thornton (2 puntos). "Me he equivocado en la elección del cinco inicial y eso ha sido un error atribuible a mí", explicó el entrenador azulgrana, que volvió a acusar a su equipo de falta de carácter. "Siempre debemos jugar al 100% de nuestras posibilidades y no lo hemos demostrado".
La plaga de lesiones también pueden ayudar a entender el bajón sufrido por el equipo de Ivanovic, en especial las de Navarro y Thornton, los dos jugadores que se habían mostrado más en forma en el inicio de Liga. El equipo ha acusado su ausencia. Ahora mismo, el único jugador que atraviesa por un buen momento de forma es Marconato. Y, posiblemente, Roger Grimau.
Fue precisamente el escolta catalán a quien recurrió Ivanovic para asumir funciones de base y tirar del equipo en Granada, ante la espesura de Williams y la falta de consistencia que aún arrastra Vujanic, recién incorporado al equipo tras estar seis meses parado por una grave lesión. "En la segunda parte, mejoramos el juego y tuvimos opciones", apuntó el técnico. A esa esperanza se aferra ahora para enderezar una trayectoria más que preocupante.