el entorno . com  -  Noticiario del Barça
  7 de Septiembre de 2008     Edición de las 23:37 h.  


 
Fútbol

Ver noticias de etoo
Lunes, 19 de Diciembre de 2005 a las 9:53
LAS REFLEXIONES DEL GOLEADOR // ENTREVISTA A SAMUEL ETOO >> PLANETA BARÇA
Eto'o: "Pase lo que pase, ya estoy en la historia, ya he ganado"


DAVID TORRAS / JOAN DOMÈNECH
 Foto: Jordi Cotrina

PUBLICIDAD

Tras marcar dos goles más en Cádiz el sábado y ampliar su ventaja como pichichi de la Liga, Samuel Etoo viaja hoy a Zúrich, junto a Ronaldinho, para recoger los premios a los mejores jugadores del mundo que otorga la FIFA.

--Está a punto de acabar un año casi perfecto.
--Sí, creo que hemos trabajado bastante bien. Por eso nos están dando tantos premios, porque hemos hecho un gran trabajo. Pero ya está hecho, ya ha pasado, y hay que mirar siempre hacia adelante.

--¿Y qué siente antes de recibir el premio de la FIFA que le haya correspondido?
--Que, pase lo que pase, ya he ganado. Quede segundo o tercero, me sentiré ganador. Si no lo consigo yo, que lo consiga Ronaldinho, un compañero. Me hará tan feliz como si ganara yo.

--También puede obtener por tercera vez el Balón de Oro africano.
--Sería el segundo en sumar tres consecutivos. El primero fue Abedi Pelé. Soy joven aún y podría ganar un cuarto... Pero bueno, no he ganado el tercero todavía.

--Siempre tuvo de referencia a Roger Milla. Quería hacer historia y lo está consiguiendo.
--Ya estoy en la historia. Seré el segundo africano entre los tres mejores del mundo después de Weah. No recuerdo a otro. Pero nunca podré superar Milla. ¿Sabe por qué?

--Porque fue el primero.
--Aparte de ser el primero, fue quien ilusionó a todos los chavales africanos por el fútbol. Weah fue grande, pero Milla fue Dios. Nos dio la posibilidad de jugar y soñar con ser futbolistas, incluso al mismo Weah. En sueños, yo aún sigo queriendo ser como Roger Milla.

--Para futuras generaciones, la referencia será Etoo.
--Es una alegría enorme saber que un chaval diga que quiere ser como yo. Pero aún tengo que mejorar.

--¿Y qué consejo le daría?
--Que, por mucho que quiera parecerse a Etoo, él será quien se abra su camino. Querrá regatear o tener la velocidad que tengo yo, pero Etoo no estará a su lado para tomar las decisiones de su vida. Por mucho que uno quiera parecerse a Ronaldinho, a Etoo, a Deco, a cualquiera, lo más importante es uno mismo. Ese chaval tendrá que mirarse un día en el espejo y ver si tiene límites o no, o si se los quiere poner. Hay que querer llegar a lo más alto sin matar a los que están a tu alrededor.

--¿África tendrá pronto un campeón del mundo?
--Sí. ¿Por qué no este año? Costa de Marfil tiene una gran equipo. Mire, yo pensé que Camerún ganaría el Mundial de Japón y Corea, pero siempre hay algo en África, a nivel organizativo, que no funciona. ¡Si necesitamos 72 horas de vuelo para llegar! Sí, sí, fuimos a Francia y volvimos, no podíamos atravesar Rusia... París, Addis Abeba, Bombay, Hong Kong, Tokio... Luego, estuvimos a un paso de eliminar a Alemania. Y se nos escapó.

--Y, por desgracia, ahora no estarán en el Mundial. La eliminación de Camerún ha sido lo único que ha fallado en este gran año.
--Nunca nada es perfecto. El fútbol no es una ciencia exacta. Es bastante duro, pero hay que aceptarlo y aprender del error. Creo que si hubiera ido al Mundial, tal vez no habría conocido el dolor que se puede vivir en el fútbol. Uno no puede esperar algo tan increíble, tan horrible, es como si hubieras perdido a toda tu familia. Siempre había llorado de alegría y lloré también por un compañero (Marc Vivien Foe), pero esta vez lloré, no por mí, sino por toda una nación. Del niño al abuelo, la ilusión de los cameruneses era ver a su país en el Mundial. Después de haber superado muchos obstáculos, de haber ganado los dos partidos a Costa de Marfil, de remontar seis puntos, y llegar al último partido dependiendo de nosotros, es increíble lo que hicimos. El dolor fue tremendo.

--La gente de Camerún perdió una gran ilusión. Usted, en cambio, pudo resarcirse gracias al Barça. Inmediatamente tenía otro objetivo.
--No podía quedarme llorando porque a los dos días ya tenía otro partido. Eso me ayudó. Al llegar aquí pude desconectar, aunque algunos intentaron seguir jugando con el dolor de toda una nación. Ese domingo ganamos, marqué y pude levantar la cabeza. Y creo que desde entonces no he perdido ni un partido.

--Ésa es también un poco la historia de su vida, levantarse tras un golpe.
--Siempre, siempre me tengo que levantar de los palos que he recibido. Mejor así, porque eso me hace más duro y veo la vida de otra manera.

--Una de las virtudes que se destacan del equipo es la humildad. ¿Está de acuerdo?
--Sí. El otro día me mosqueé porque en un momento del partido nos pusimos a dar taconazos y faltamos un poco el respeto al contrario. Ésa no es nuestra manera de ser. Menos mal que nos dimos cuenta y seguimos jugando. Pienso que la gente nos valora más porque jugamos bien, pero sin humillar al contrario, con todo el respeto del mundo. Y creo que los contrarios siempre hablarán bien de nosotros porque les respetamos.

--El equipo sigue la misma línea del año pasado. Se han superado las dudas del inicio.
--Mire, en el campo del Alavés, veía a Bonano y me parecía Dios: lo que paró ese tío. Entre los palos y él, lo pararon todo. Hicimos un partido para ganar por 0-5, pero el fútbol es así. Después, jugamos en el campo del Atlético, y contra el Valencia, dos rivales difíciles, y no ganamos. Es algo que puede ocurrir.

--Pero ahora salen al campo con una confianza enorme...
--Siempre tengo confianza, aunque sin excesos porque entonces te meten cinco. Me mentalizo para trabajar de la mejor manera posible, para pasármelo bien y ya veremos cómo me sale. Nunca digo que voy a marcar o que ganaremos por 5-0.

--En enero se disputa la Copa África. ¿Hasta qué punto decide usted si va o se queda en el Barça?
--Tengo tiempo para pensarlo, y lo que decida será bueno para todos. No vale la pena decirlo ahora.

--A sus 24 años parece haber vivido mucho más de lo que es habitual a su edad.
--Todos los futbolistas hemos vivido mucho más de lo que debíamos vivir. Cuando miro atrás, estoy orgulloso de todo lo que puedo hacer ahora y de las decisiones que he tomado, aunque no siempre fueran las mejores.

--Venir al Barça fue muy buena.
--Impresionante. La mejor decisión que he tomado.

--La tenía metida en la cabeza.
--Sí, desde que hablé con el presidente. Vi que el trato era diferente, que venía a un club muy grande con un presidente muy modesto, cuando pensaba que en el fútbol la modestia ya no existía, con tantas luces, tantas cámaras y tan poca naturalidad. Yo suelo decir que soy de pueblo. Me gusta sentirme como me sentía hace nueve o diez años en mi país, rodeado de la gente que te quiere, aunque ya se sabe que en el fútbol te quieren hoy y mañana igual no. Tras hablar con el presidente lo tenía más claro que el agua. O jugaba en el Barça, o me quedaba un año más en Mallorca para venir al Barça al siguiente.

--¿Hasta dónde puede llegar este equipo? Se le compara al dream team.
--No nos pueden comparar al dream team. Ellos hicieron lo que nosotros queremos hacer. Pero hoy, aun igualándoles, o superándoles, nunca seremos como ellos. Ellos situaron la meta en un punto. Nosotros no tendremos el placer de decir que fuimos los primeros en algo.

--Pueden superarles.
--Sí, podemos superarles. Tenemos edad y plantilla para lograrlo, pero primero tenemos que igualarlos. Insisto, nunca vamos a ser el dream team porque ellos fueron los primeros. Aunque sumemos más títulos.

--Recibirán otro sobrenombre.
--Ni así.

--No le gustan las comparaciones, pero todo lo que está pasando en el Madrid...
--El Madrid es el Madrid. Ellos resuelven sus problemas y nosotros los nuestros.

--Los dos clubs funcionan muchas veces dependiendo de cómo le va al vecino. Y lo que hace el Barça afecta al Madrid porque está a 8 puntos. No son 22.
--Seis puntos son dos partidos. Deberíamos perderlos...

--Rijkaard estuvo a 18 y siguió.
--Bueno, una prueba de que no siempre dependen uno del otro. Nosotros entendemos que no debemos mirar lo que hace el Madrid, sino lo que hacemos nosotros. Si seguimos jugando como jugamos y seguimos ganando, tal vez estarán aún más pendientes de nosotros y les afectará.

--Cuando ve y oye que le reprochan a Florentino Pérez que le dejara escapar, ¿qué piensa?
--En la vida hay que tomar decisiones... Tomó ésa, que para él era la mejor y fue fantástica para mí. Le estoy agradecido.

--El reconocimiento de la gente del Madrid debe enorgullecerle.
--Claro. Y le voy a decir una cosa. Hubo mucha gente que quería que me pitaran en el Bernabéu, que lo provocó incluso, pero en el calentamiento hubo aficionados que me decían: 'Samuel, eres cojonudo'.

--Y usted pensó que se había equivocado de campo.
--No. Me dieron a entender que me reconocían el haber tenido cojones para decir lo que muchos pensaban y no se atrevían a decir. Y me refiero a que en la cantera hay muchos Etoos, Ronaldinhos, Raúles, pero si no les das oportunidades nunca van a jugar. ¿El Messi de hoy es el del filial? Si el míster no se atreve a ponerle en el primer equipo, no sabríamos que mañana tendremos a un Maradona. Es así. Hay chavales en los filiales que valen para jugar en Primera, pero hay que darles oportunidades. No siempre los que vienen de fuera son los mejores.

--¿No creen que han asumido que se equivocaron con usted?
--Tal vez. Pensándolo así, en frío, creo que saben que siempre digo la verdad. He tenido la suerte de tener el carácter que tengo. ¿Me ha causado problemas? Sí, con mucha gente y me han colgado la etiqueta de ser esto o lo otro, aunque me he limitado a defender lo mío. Y repito, estoy bastante orgulloso de las decisiones que he tomado porque hoy estoy luchando por ser el mejor jugador del mundo. Ves a Ronaldinho, a Zidane, a este, al otro y tu estás entre los tres mejores del mundo, pienso que algo he tenido que hacer bien. Me pitaron en una jugada y luego nada. Igual es que esas personas me quieren. O temían que la liara, porque casi siempre marco en el Bernabéu.




 

elentorno.com. © Copyright 2000-08, Todos los derechos reservados
Todas las marcas y logotipos son propiedad de sus respectivos dueños.