Viernes, 2 de Diciembre de 2005 a las 20:45
• El equipo azulgrana arrolla al Cibona en la Euroliga con un juego agresivo y espectacular El Barça pone en pie al Palau con una exhibición
LUIS MENDIOLA
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Un partido que empezó frío para el Barça, sin buenas sensaciones, se convirtió en un torrente de buen juego, en un excelente escaparate para comprobar el perfil más brillante del equipo de Ivanovic. Solidez defensiva, agresividad, juego rápido y espectacular. Tic, tac, tic, tac. Como un reloj de precisión. El equipo azulgrana recuperó ayer las mejores sensaciones en la Euroliga, retomó el esperanzador camino que había apuntado en el inicio de Liga, y contagió a la grada del Palau en un segundo cuarto mágico, cerrado con un parcial favorable de 30-8, que puso al público en pie por primera vez esta temporada y encarriló una convincente exhibición (97-53).
Parte del mérito de esa imagen espléndida del equipo hay que buscarla en el enorme talento de la plantilla con la que cuenta Ivanovic. Pero ayer, en concreto, el Barça encontró el espíritu aguerrido que necesitaba en la presencia de Grimau y De la Fuente en cancha, dos jugadores que, una vez superadas sus lesiones de principio de temporada, le han otorgado al equipo un plus de agresividad. No sólo es el trabajo que hacen. También es lo que contagian. El espíritu competitivo que son capaces de transmitir.
Fue la lucha de ambos la que levantó al equipo de un inicio gélido, de una puesta en escena decepcionante del Barcelona, que el Cibona aprovechó para sembrar la duda (6-13, m. 5). Pero después el mérito fue compartido. El equipo, ayer sin los lesionados Fucka y Navarro, se puso a funcionar. Y de qué manera. Williams llevó el peso de las operaciones, Kakiuzis empezó a meter todos los balones que le llegaban a las manos, que fueron muchos --en el descanso sumaba ya 19 puntos--, Basile le secundó desde la media distancia y hasta Marconato, contagiado por el descaro de Gasol, se atrevió a mirar al aro sin traumas.
MINUTOS PARA VUJANIC
La consecuencia es que el Barça empezó a carburar como una locomotora. De forma arrolladora. Después de haberle dado la vuelta al marcador en el primer cuarto (22-19), el Cibona se vio atrapado por una avalancha que fue incapaz de parar. 6, 8, 12, 14 puntos de diferencia. El desconcierto de los jugadores croatas iba en aumento, mientras el parcial favorable al Barça se ensanchaba de forma espectacular.
Antes de que el conjunto que entrena Drazen Anzulovic consiguiera su segunda canasta en el segundo cuarto, ahogado por la atosigante defensa azulgrana, el Barça se había marchado ya hasta los 18 puntos (22-19 a 39-21) una ventaja que aún aumentaría con tres triples de Grimau, Kakiuzis y Basile de forma consecutiva. Un festival.
No todo el mérito se debió a los azulgranas. El Cibona también ayudó a cavar su propia tumba con su escasa predisposición a la defensa. En Barcelona, el cuadro croata se mostró como un bloque blando bajo su aro y con poco espíritu de lucha, que alzó los brazos en cuanto se le torcieron las cosas.
Eso permitió a los azulgranas buscar algunas acciones para lucirse ante la grada. Y al técnico Dusko Ivanovic a darle algunos minutos de calidad al base serbio Milos Vujanic y a Thornton, recién salido de una lesión, para que se rodasen. Todo un lujo en la Euroliga.
97. Winterthur Barcelona (22+30+20+25): Williams (8), Basile (12), De la Fuente (2), Trias (12), Marconato (8) -equipo inicial-, Kakiouzis (25), Gasol (17), Grimau (7), Thornton (4) y Vujanic (2)
53. Cibona (19+8+14+12): Penn (9), Marcelic (4), Rancic (6), Davison (8), Skelin (6) -equipo inicial-, Kus (1), Rozic (2), Markota (10), Andric (4) y Ugrinoski (3)
Árbitros: Voreadis (GRE), Lopes (POR) y Vojinovic (SYM). Sin eliminados.
Incidencias: Partido correspondiente a la quinta jornada de la primera fase de la Euroliga en su grupo B, disputado en el Palau Blaugrana ante 3.840 aficionados.