• Ronaldinho pasó de ser aclamado por las figuras más ilustres del fútbol a regalarle a un grupo de modestos jugadores el recuerdo inolvidable de jugar contra el balón de oro El rey mago de los sueños
DAVID TORRAS
El actor Sean Connery realizó el saque de honor Foto: Jordi Cotrina
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Veinticuatro horas después de que el mundo se rindiera a sus pies, de que apenas pudiera contener las lágrimas cuando recibió el Balón de Oro y se fundió en un abrazo con su madre, Reinaldinho se sumó a otra fiesta muy especial con invitados muchos más modestos. De recibir los aplausos de figuras como Di Stefano, Cruyff, Platini, Beckenbauer y un sinfín de nombres ilustres pasó a convertirse en un Rey Mago y darles la alegría de su vida a un grupo de futbolistas que jamás olvidarán el día que jugaron contra Ronaldinho, con el mejor.
Nir Davidovich, el portero del Peace team, podrá contarle a sus hijos y a sus nietos que una noche le paró un par de disparos, nada menos, que a Ronaldinho. Y así todos los demás. Avi Nimni, Shimon Gershon, Idan Tal, Yossi Abusksis y el resto de israelís y palestinos que disfrutaron de la magia, eso sí, más contenida que nunca, del brasileño de oro que en un gesto de paz no dio nada de guerra al rival. Todos se lanzaron a por él en cuanto el árbitro pitó el descanso, para pedirle la camiseta, para estrecharle la mano, para decirle dos palabras y para fotografiarse junto a él. Esa imagen colgará ahora de sus casas, en Israel y en Palestina. Hasta en eso, Ronaldinho será un símbolo. De paz, de armonía, de felicidad.
Fue un día muy largo para la estrella del Barça. París, la ciudad donde vivió su noche de gloria, le despidió por la mañana con el deseo de volverle a ver pronto. En mayo, sería perfecto. En la final de la Champions. Con gafas oscuras, cara de cansancio y el Balón de Oro guardado en una caja, Ronaldinho todavía tenía el cuerpo y el corazón agitados por las emociones. Si hubiera podido echar un vistazo a las cosas que dicen de él en Brasil, se habría sentido aún más recompensado. Tostao, un campeón del mundo y una de las mejores plumas del país, lanzaba ayer una profecía: "Ronaldinho será uno de los cinco mejores jugadores de todos los tiempos".
James Bond, a sus pies
Se echó una buena siesta y horas después ya estaba en el Camp Nou. Sin el Balón de Oro. No era el mejor día para exhibir el trofeo. No era cuestión de robar protagonismo a un partido con un significado muy especial ni la mayoría de los aficionados que acudieron a la cita eran socios del Barça, los que realmente merecen celebrar con él este premio. Así que habrá que esperar para volver a ver a Ronaldinho con su Balón de Oro. Será en el próximo partido del Barça en casa. El invitado será el Sevilla, un rival que no estará para fiestas.
Tampoco Ronaldinho, que lució el brazalete de capitán en la primera parte por la ausencia de Puyol, ni el Barça jugarán en son de paz como anoche. El brasileño anduvo de paseo, aunque antes de que se cumpliera el primer minuto, cuando el estadio coreó su nombre, ya se sacó de la manga un balón de gol que Ezquerro no aprovechó. "Es el mejor del mundo y el más alegre", dijo Sean Connery, tras hacer el saque de honor y fundirse en un abrazo con él. Hasta Bond, hasta James Bond, se puso al servicio de su majestad Reinaldinho.