Martes, 29 de Noviembre de 2005 a las 15:33
Ronaldinho echó de menos a su hermano Roberto y a Sandro Rosell en la gala Ausencias de lujo
MARCOS LÓPEZ
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Ronaldinho y su madre Foto: Jordi Cotrina
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No estaban todos. No estaban todos lo que quería Ronaldinho. No estaba Roberto, su hermano, su agente, su otro padre, que se quedó ayer en Porto Alegre porque espera pronto el nacimiento de su segundo hijo (será niña). Tampoco estaba Joao, el hijo de la estrella azulgrana.
«Me hubiera gustado que me hubiera dado el Balón de Oro mi madre y mi hijo», dijo el azulgrana antes de recibir el dorado trofeo de manos de Gerard Ernault, el director de France Football.
Tampoco estaba en París Sandro Rosell, el amigo que ejercía de vicepresidente deportivo del Barça cuando el brasileño recaló en el Camp Nou en el verano del 2003. Ni Manel Arroyo, el amigo del amigo. O sea, el amigo de Rosell, una persona capital en el fichaje de Ronaldinho.
«Tranquilo, Manel. Soy Francis. No te preocupes, ya me conoces. Irá al Barça», le dijo Francis Graille, el presidente del París SG a Arroyo, máximo responsable de la comercialización y los derechos de televisión delMundial de motociclismo. Era cuando el Manchester United, con el dinero fresco que tenía de la venta de Beckham al Madrid, pagaba más que el Barça.
Pero Graille se fió de Arroyo y accedió al traspaso del brasileño, pese a que el Barça no tenía dinero ni avales.
«Volvemos a Barcelona, lo hemos perdido», susurró Rosell a su amigo, de vuelta a casa. Pero una llamada telefónica, de madrugada, de Graille a Arroyo cerró un negocio que estaba roto. Tranquilizó a todos, aunque no todos en el Barça querían a Ronaldinho. De paso, y sin saberlo, el dirigente francés cambió la historia reciente del Barça. Ninguno estaba en el espacio Pierre Cardin, junto a la gigantesca plaza de la Concordia.
Por no estar, no estaban ni Rivaldo (el último azulgrana en ganarlo, en 1999) ni el madridista Ronaldo, que posee dos trofeos (1997 y 2002). ¿Por qué? Mejor no ver según qué cosas. Sí estaban Joan Laporta, el presidente del Barça, y Txiki Begiristain, el secretario técnico. Rijkaard, en cambio, no fue. Rosell estaba en Paraguay; Roberto, en Brasil, y Arroyo, en Barcelona.