• Ronaldinho, que se fotografió con el Balón de Oro que le entregará la revista 'France Football', saborea el éxito en la intimidad Una sonrisa de oro
MARCOS LÓPEZ
Ronaldinho ayer a la entrada de un conocido hotel de Barcelona para hacerse las fotos oficiales con el trofeo Foto: TV
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"Ronaldinho, ¿ya tienes el Balón de Oro?", le preguntaba ayer un aficionado argentino a la estrella brasileña. Lo tiene, es suyo --todavía no reposa en su casa de Castelldefels--, pero no podía decírselo. Ni al seguidor ni a la prensa. Pero Ronaldinho se ha fotografiado ya con esa pelota dorada que es el sueño de cualquier futbolista. Recibir esa distinción que otorga anualmente la revista France Football es como hollar el Everest y el azulgrana sintió ayer el placer que produce besar el preciado Balón de Oro. Ronaldinho no paró de sonreír en el Hotel Princesa Sofía, junto al Camp Nou, mientras atendía a Gerard Ernault, director de la revista, y Vincent Machenaud, el redactor que lo entrevistó.
Precedentes de leyenda
El de Ronaldinho es un hermoso viaje en el tiempo para penetrar en el territorio de las leyendas. El mismo que descubrieron cuatro jugadores del Barça: Luis Suárez (1960), Johan Cruyff (1974), Hristo Stoichkov (1994) y Rivaldo (1999). Cuatro leyendas, cuatro épocas. Ahora, no hay dudas, es la de Ronnie. "Ah, cuida a Messi", le dijo también ese aficionado argentino al brasileño. Claro que lo cuidará. Tal vez, dentro de unos años, sea Messi quien le suceda en el trono del fútbol mundial. De momento, es la época de Ronaldinho. No hay nadie mejor en el planeta que él, tras superar en las votaciones a Lampard (Chelsea) y Gerrard (Liverpool). Él lo siente así; los demás, también. "Ronaldinho se merece el Balón de Oro, ha tenido un año muy destacado. Además, es amigo mío", afirmó ayer Ronaldo, que besó ese trofeo en el 2002.
Hasta el lunes 28 de noviembre, en una gala televisiva de Canal+ de Francia, no se anunciará oficialmente el elegido. Hasta entonces, no se sabrá quién sucederá a Andrei Shevchenko, el delantero del Milan, el Balón de Oro del 2004. Pero un rápido paseo por la web oficial de France Football da pistas. "¿Quién será el vencedor más joven del Balón de Oro? ¿Quién es el fenómeno brasileño que tiene un don?" No hace falta ni decirlo. No, Robinho, la promesa del Madrid, es joven y es brasileño. Pero no, no es él.
Palmarés envidiable
Ronaldinho tiene un Mundial con Brasil (2002), un premio de la FIFA al mejor jugador del mundo (2004), según los seleccionadores, una Liga con el Barça (2005) y ahora un Balón de Oro (2005). Le falta, eso sí, ganar la Champions. Le falta, eso sí, silenciar al Bernabéu como hizo Cruyff en 1974 con aquel 0-5. Todo eso lo sabe el brasileño, obsesionado en demostrar mañana quién es el rey de verdad. Ayer, por ejemplo, fue de los primeros en entrar en La Masia, cargando, como si fuera un juvenil cualquiera, con el saco de los balones. Y fue de los últimos en irse, tras hacer maravillas con el balón, dejando en el aire esa sonrisa que ha cambiado al Barça.
En dos años, el club no es el mismo; él, tampoco. Por eso, al llegar a La Masia, Frank Rijkaard le abrazó. Hizo lo mismo con Xavi y Puyol. A ellos les felicitó por llegar al Mundial, a Ronaldinho, porque había besado un balón de oro. Ah, Ronnie salió ayer del Camp Nou, pasadas las nueve de la noche, con traje negro y camisa blanca, algo ciertamente inusual en él. Pero no cada día se abraza una pelota dorada.