• Rijkaard mantiene un discurso optimista pese a llevar 9 puntos menos que la Liga pasada y cree que el Barça progresa El campeón que no despega
JOAN DOMÈNECH
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Obligado a conformarse con un punto cuando tenía tres ganados, el Barça hizo una lectura positiva del cuarto empate en siete jornadas. "La impresión que deja el equipo da confianza", proclamó ayer Frank Rijkaard tras el regreso de A Coruña, y antes de volar hoy hacia Atenas, donde podría encarrilar la clasificación en la Champions. El técnico se conforma con la mejoría experimentada por el Barça.
EL VESTUARIO Rijkaard y la plantilla destacan la mejoría
Rijkaard vio en Riazor algunos trazos del campeón, pero no los suficientes para que sumara una victoria con 1-3 a 20 minutos del final. "Todo el mundo vio a un gran Barça", subrayó el holandés, quien animó a sus jugadores a seguir por el camino dibujado en A Coruña para remontar el vuelo. Hasta ahora se ha visto un Barça plano, lento y pesado, que lleva más puntos perdidos (11) que ganados (10). La comparación con la séptima jornada del año pasado es aterradora. El equipo era líder con 19 puntos (seis triunfos y un empate fuera ante el Atlético).
El mensaje del entrenador no ha variado. Habla de trabajo, mentalidad, confianza y actitud, exento de críticas de puertas afuera. "He visto las caras de los jugadores y no he detectado dudas", explicó ayer. "Un partido ganado con mal fútbol sería para preocuparse. Pero no es el caso, estamos tranquilos", añadió, consciente de que la presión aumentará si no llegan pronto las victorias en la Liga.
Deco no tiene dudas. Cree que el Barça de este año se está reencontrando con el campeón de la pasada Liga. "De no ser por el resultado hablaríamos de un partido grandioso", afirmó ayer el brasileño en Rac 1. Pese a admitir que todavía cometen fallos impropios de un equipo del máximo nivel, Deco lanzó un mensaje optimista: "Éste es el camino. Si seguimos así, llegarán las victorias y dentro de unas semanas seremos los primeros". Rafa Márquez comparó el partido del sábado al del año pasado (0-1) y sólo encontró la explicación de la mala suerte. Allí donde el Barça ganó con un rebote y defendiéndose con 10, el de ahora empató con dos goles de ventaja.
LA DEBILIDAD El equipo encaja ahora más del triple de goles
El ataque del Barça funciona; la defensa, no. O si se hace caso a lo que sostiene siempre Rijkaard, lo que no está bien es la estructura defensiva del equipo. El ataque chuta bien, con idéntica precisión que la pasada temporada. Tiene al pichichi de la Liga (Etoo lleva siete goles, los mismos que Ronaldo) y suma los mismos goles (14), pero el problema del campeón está atrás. Hace un año, por estas mismas fechas, el Barça había encajado tres goles en las primeras siete jornadas; ahora lleva 10. Más del triple. Demasiado. La última prueba de que el Barça se desploma con excesiva facilidad. "El equipo funciona si aprieta arriba", recordó Rijkaard.
O sea, la mejor defensa para el campo es separarse de Valdés. "Si defendemos lejos de nuestra portería, el equipo funciona mejor. Hay que hacerlo así", recordó el técnico, en un mensaje hacia el equipo. El problema es que el Barcelona ha encajado goles de todo tipo. En acciones a balón parado, en segundas jugadas (sucedió el sábado en Riazor cuando los palos escupieron la pelota a Munitis, primero, y Rubén, después) y, sobre todo, por su falta de tranquilidad para liquidar partidos que tiene en la mano. A veces, el equipo de Rijkaard los pierde en los minutos iniciales de las segunda parte. A veces, como pasó con el Deportivo, en un cuarto de hora fatal.
Ya que el Barça, como es obvio, no sabe defender como el Chelsea (tres goles ha encajado el conjunto de Mourinho en nueve jornadas) o la Juventus (dos ha recibido el bloque de Capello en siete partidos), tiene que aprender a hacerlo con el balón en los pies. Es su única salvación.
EL PALCO La junta, pendiente de la dimisión de Echevarría
Si el equipo está lejos de atravesar una etapa idílica, la junta afronta otra crisis. Una más. Una más desde que conquistada la Liga presentaran la dimisión cinco directivos en apenas 15 días. La crisis afecta, básicamente, a Joan Laporta, con lo que el Barça no ha abandonado todavía el modelo presidencialista tan denostado por los componentes de la candidatura ganadora del 2003.
La crisis afecta a Laporta porque el 'caso Echevarría' le atañe directamente a él. No porque se trate de su cuñado, que también, sino porque al presidente del Barça se le acusa de mentir dos veces, en sendas Asambleas de Compromisarios, al negar la pertenencia del directivo a la Fundación Francisco Franco. Echevarría también lo negó, enseñando un papel del 8 de junio del 2003. Ese domingo, a una semana de las elecciones, un miembro de la fundación le envió firmado un certificado en el que negaba la militancia a esa entidad de Echevarría. Luis de Val, exdirectivo de la etapa de Gaspart, hizo públicos más documentos antes y después que prueban que el cuñado de Laporta fue y es patrono.
Silencio de Laporta
Laporta aún no ha hablado. Según algunas fuentes, tiene sobre la mesa de su despacho la carta de dimisión de Echevarría para aceptarla cuando las circunstancias sean propicias. Y las circunstancias son propicias cuando los resultados del equipo son buenos. Los directivos guardan silencio. Pero esperan que Echevarría mueva ya ficha.
EL ÚLTIMO PROBLEMA Más críticas al estado del césped del Camp Nou
Deco salió enfurecido de Riazor por la impensable pérdida de dos puntos. Pero había disfrutado jugando a fútbol en una alfombra verde, lisa y rápida. Creía que el Barça avasalló al Depor gracias, entre otras cosas, a que pudo mover el balón con velocidad, y se acordó de que el equipo no tiene esa "ayuda" en el Camp Nou. El sábado por la noche calificó el estado del campo azulgrana de "vergüenza". Rafa Márquez le secundó ayer. "Se nota la diferencia. El año pasado estaba mejor, y con el concierto de U2 empeoró muchísimo", dijo. Deco aclaró que no acusaba a los cuidadores del campo, pero les imploró que lo arreglen cuanto antes.
Sin frescura
El Barça jugará tres partidos consecutivos en el Camp Nou: ante Osasuna (el sábado), Málaga y Real Sociedad. "Llegarán los resultados en este campo", bromeó Rijkaard, que fue más diplomático al hablar del césped. Reconoció que está mal --hace 10 días hubo una reunión para tomar medidas-- y que perjudica al Barça. "Las condiciones del campo nunca tienen que servir como excusa", añadió.
Márquez añadió otro problema al Barça. Y no está en la hierba. "Muchos de nosotros hemos jugado muchos partidos con las selecciones y no estamos igual", admitió el mexicano a Catalunya Ràdio, reconociendo que al equipo le falta frescura en las piernas.