Viernes, 7 de Octubre de 2005 a las 10:15
• Ivanovic censura con dureza el juego del base Williams el día de la presentación en el Palau El Barça llega a la final de la Lliga sin alardes
JOSÉ CARLOS SORRIBES
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| Foto: Joan Cortadellas
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Por si no lo sabían, que seguro que estaban al tanto tras un mes y medio de convivencia, Dusko Ivanovic envió ayer un contundente toque a sus jugadores. No perdona ni una. Ni la victoria ante el Ricoh Manresa (76-67) y la clasificación para la final de la Lliga catalana, el domingo (17.30 horas, El 33) en Badalona ante el DKV Joventut, evitaron que el técnico montenegrino aireara, y sin miramientos, el día de la puesta de largo en el Palau lo que no gustó de su equipo, y en especial del nuevo base, Shammond Williams.
"Está clarísimo que no hemos jugado bien, sobre todo por una mala defensa en el uno contra uno en todas las posiciones y por nuestra dirección de juego". Eso lo soltó en la sala de prensa cuando casi no había dado las buenas noches. Y no fue una pataleta injustificada. El Barça ganó porque, aun jugando mal, es superior a un peleón y muy digno Ricoh Manresa, pero los azulgranas se dedicaron todo el partido a administrar su ventaja sin mostrar una imagen contundente y armónica. El equipo de Ivanovic salió a todo gas, pero ese deseo no tuvo continuidad porque le faltó contundencia defensiva y orden atacante.
CUATRO BASES
El cambio en el Barça, con un plantilla renovada a fondo, se visualizó sólo en el amarillo chillón de la indumentaria, como el del equipo de fútbol, y en la frenética actividad de Ivanovic en la banda. El técnico vive el partido de pie, con gestos, aspavientos y broncas a diestro y siniestro. Que el Barça llegara a jugar con cuatro bases (Williams, Basile, Sada y Navarro o Grimau, que se retiró por un fuerte golpe en el codo izquierdo) no era un buen síntoma, y sí revelador de que no carburaba la sala de máquinas.
El principal acusado fue Williams. Empezó bien, pero pronto titubeó en exceso, sin mover el balón con soltura y sin decisión en el tiro. A quien menos gustó su actuación fue a Ivanovic quien cerró su conferencia de prensa insistiendo en su frase lapidaria: "Necesitamos un director de juego". Su pobre papel obligó, según el técnico, a que el italiano Basile, un escolta tirador, debiera actuar en una posición que no es la suya, como una de las alternativas a Williams. "El rol de Basile no es éste y él se está sacrificando para ayudar al equipo". Ayer, el italiano pasó desapercibido, mientras que a Thornton y Kakiuzis, otros dos debutantes, poco se les vio.
Sí que dejó mucha más huella el pívot Marconato, efectivo desde cuatro metros e intimidador ante unos rivales más bajos. El Ricoh se agarró a la solvencia de su línea exterior (Oliver, Martínez y Laviña) para no perder nunca de vista a los azulgranas. Acabó cediendo ante el toque mágico de Navarro, en estado de gracia tras su fenomenal Europeo. Fue el hombre del partido con 21 puntos y 9 de 10 en el tiro. Pero ni eso satisfizo del todo a su entrenador. "Yo miraría más a su defensa". Ivanovic es un perfeccionista, sin duda.
76 - Winterthur FC Barcelona (17+27+14+18): Williams (2), Navarro (21), De la Fuente (7), Kakiouzis (7), Marconato (19) -cinco inicial-, Basile (-), Thornton (6), Fucka (4), Trías (3), Grimau (5) y Sada (2).
67 - Ricoh Manresa (11+20+17+19): Martínez (12), Laviña (10), Maravic (9), Ricci (8), Patterson (11) -cinco inicial-, Rubio (-), Oliver (7), Riu (3) y Sánchez (7).
Árbitros: Mitjana, Martín Bertrán y Santiago Fernández. Eliminado por falta descalificante: Guillem Rubio (m.30).
Incidencias: Semifinal de la Liga Catalana de baloncesto disputado en el Palau Blaugrana. 3.000 espectadores. Roger Grimau se retiró a causa de una fuerte contusión en el codo izquierdo.