el entorno . com  -  Noticiario del Barça
  21 de Noviembre de 2008     Edición de las 23:02 h.  


 
Partidos

Ver noticias de champions
Miercoles, 14 de Septiembre de 2005 a las 22:39
• El Barça logra un valioso triunfo en Alemania con un fútbol práctico gracias a los goles de Deco y Ronaldinho
Estreno redondo


JOAN DOMÈNECH
 Xavi se va de un rival
 Foto: Jordi Cotrina

PUBLICIDAD

La lección de Londres se ha aprendido. En su regreso a Europa por la puerta grande, como campeón de Liga, el Barça demostró que es otro. Más prudente, más recio, más pragmático y más serio en defensa, aunque presente todavía las mismas caras sobre el césped. Con un 0-2 saludó su vuelta a la Champions, poniendo la primera piedra de su futura clasificación en el campo del Werder Bremen, certificando su condición de favorito y aplaudido por la hinchada alemana que se rindió a la evidencia. Los centímetros no pudieron derribar el talento técnico azulgrana.
El Barça echó la primera paletada de tierra a aquella gran desilusión del campo del Chelsea para enterrarla en el olvido. Borró el once de Frank Rijkaard, además, la tentación de poder interpretar como una crisis futbolística la negra jornada inaugural de los representantes españoles, porque hubo una victoria, la suya, y fue de prestigio. Pese a que llegara con un gol de rebote --de Deco, quién si no-- en uno de los cinco remates a portería que conectó, y por un penalti provocado por un futbolista al que todavía no han abierto las puertas en la Liga española. Leo Messi, en su esperada aparición, hizo posible que Ronaldinho rubricara un estreno redondo en la fría noche de Bremen.
Una noche que empezó y acabó de la misma manera: con el Barça escondiendo el balón al Werder y dominando a su antojo. Contra esa fórmula no hay centímetros, los que poseía en abundancia el conjunto alemán, que valgan. Hubo valentía en las filas de Rijkaard de presentarse en el césped dispuesto a leer el guión del duelo, pero también precaución, por el buen estado de forma del rival, y también por el batacazo del Madrid la noche anterior, por qué no decirlo. Un remate de Valdez en el primer minuto acentuó la prudencia azulgrana, que optó por no correr riesgos y asegurar al máximo la posesión del balón arrastrándolo por el suelo.

TRIÁNGULOS DE PASE
En ese terreno, en la tierra, nadie puede competir con el talento del once de Rijkaard. Cuando Xavi puede combinar con Deco, cuando Belletti se ofrece a los centrocampistas por el costado derecho y cuando Giuly --parecía el hijo de Schulz, su marcador, por la diferencia de estatura-- estira el campo por la banda, cuando el equipo se mueve acompasado, dibujando triángulos de pase, el Barça es irrefrenable.
Incluso Márquez cumple una valiosa tarea, administrando las pelotas con criterio. El mexicano, ayer, anuló a Micoud, el abastecedor de los delanteros del Werder. Los alemanes parecieron más torpes de lo que realmente son; jugando a menor velocidad, cometieron el doble de errores en el pase. Como tampoco son tan fuertes como parecieron cuando el Barça extravió la brújula.
Sucedió hacia la media hora de partido, poco después de que Etoo disparara a los pies de Reinke. Un par de contrataques alemanes, nacidos de pérdidas de balón en el centro del campo, metieron el miedo en el cuerpo a los azulgranas. Klasnic no llegó a dos centros de Valdez y éste, luego, tampoco atinó a un centro del croata en el área de Valdés. El descanso, precedido por un disparo al poste de Micoud en el tiempo añadido, fue providencial, porque luego otra vez al Barça empezó a ser el que era, después de escuchar otra charla de Rijkaard. Deco lo dejó claro con un tiro a la madera.

SIN PROBLEMAS AÉREOS
El temido problema del juego aéreo no se detectó en ningún momento. Ese factor estuvo bajo control. No se provocaron faltas laterales (dos) y apenas se cedieron cuatro córneres, de los que el Werder remató la mitad. El Barça lanzó dos, uno en corto y otro para que Gio conectara una volea desde el borde del área. El problema residió en que el once alemán poseía un punto más de fuerza física al empezar antes la temporada.
Rijkaard cumplió su voluntad de que el encuentro discurriera, en su mayor parte, por el cauce que le convenía a su equipo. Con la misma alineación con que se batió al Mallorca, ante un rival completamente distinto, desafiando la lógica que aconsejaba dotar de centímetros y peso al Barça. El resultado acreditó la bondad de su apuesta. Los cambios no llegaron hasta la segunda parte, cuando retiró a Belletti por Edmilson, que se colocó de central y Oleguer cubrió la banda, y luego apareció Van Bommel. Entre esos dos suplentes de lujo, se produjo la aparición más esperada. La más fructífera también. La del niño, la del juvenil, la de Leo Messi, que debutó con una pillería en Europa mientras espera que en España le den permiso para jugar de una puñetera vez.

Werder Bremen, 0: Reinke, Owomoyela, Naldo, Pasanen, Schulz, Frings, Baumann (Jensen, 62'), Borowski, Micoud, Valdez (Hunt, 82') y Klasnic.
FC Barcelona, 2: Víctor Valdés, Belletti (Edmilson, 45'), Puyol, Oleguer, Gio, Márquez, Xavi (Van Bommel, 78'), Deco, Ronaldinho, Giuly (Messi, 66') y Eto'o.
Goles: 0-1, Deco (12'). 0-2, Ronaldinho, de penalty (76').
Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada del Grupo C de la Liga de Campeones.
Árbitro: Terje Hauge, noruego, enseñó tarjeta amarilla a Oleguer, Márquez, Deco
Campo: Weserstation. 37428 espectadores.




 

elentorno.com. © Copyright 2000-08, Todos los derechos reservados
Todas las marcas y logotipos son propiedad de sus respectivos dueños.