Lunes, 23 de Mayo de 2005 a las 9:43
Rijkaard dejó a Gerard, Navarro y Albertini en la grada
Marcos López
PUBLICIDAD
Nada de lo que hace Frank Rijkaard es casual, sobre todo en momentos muy simbólicos. Anoche era uno de ellos. El técnico del Barça había convocado a 22 jugadores porque quería que todos participaran de la fiesta previa del título. Pero luego le sobraban cuatro porque sólo podía inscribir a 18 en el acta arbitral. La elección de Rijkaard fue también bastante simbólica.
Decidió dejar en la grada a Gerard y Albertini, los dos únicos futbolistas de la plantilla que acaban contrato el 30 de junio, junto a Fernando Navarro, un defensa que apenas ha jugado, y Rubén, el portero del Barça B. O sea, Rijkaard eligió a jugadores que no entran en sus planes de futuro, a los que el club debe buscar un destino en el verano. Cuando bajó del autobús, antes de entrar en el estadio, Gerard hablaba por teléfono. Sabía que no estaría ni sentado en el banquillo, confirmando así los peores pensamientos que tenía él. Desde que se han recuperado Motta y Edmilson, su papel en el equipo ha sido marginal, a pesar del gol que marcó en Málaga (el 0-4).
Gerard sabrá pronto si el club le propone seguir, pero a la baja. O ni eso. Por si acaso, estudia ofertas (tiene una del Mónaco), mientras Albertini espera que Rijkaard le diga si lo renueva o vuelve a Italia, lo más probable.