Lunes, 18 de Abril de 2005 a las 18:19
El milagro
Javier Lunaro
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“Yo no soy galáctico, soy de Móstoles”. Es la frase que aparece en el último anuncio que protagoniza Iker Casillas. La marca deportiva que le patrocina está aprovechando el buen hacer del mejor portero del mundo. La frase es más falsa modestia que otra cosa. No digo que Casillas no se lo crea, pero la función de Iker en el Madrid es la más galáctica de todas.
Iker Casillas es capaz por si sólo de maquillar una temporada para olvidar. Sin ir más lejos, el Barça hubiera aumentado su ventaja sobre el Madrid de no haber sido por sus providenciales intervenciones en el campo del Levante. Salva goles cantados, derrotas casi seguras, balones imposibles... Es más, mantiene un nivel de concentración y de regularidad que muy pocos porteros tienen, y menos a su edad. “El portero ese Casillas”, como diría Joan Gaspart, es lo más presentable que tiene actualmente el equipo blanco.
El guardameta del Real Madrid es posiblemente el único jugador blanco cuya hipotética llegada al Camp Nou jamás sentaría mal al barcelonismo. Cierto es que sus lazos con el madridismo son demasiado fuertes, pero su cláusula es de 30 millones de euros, una cantidad salvable teniendo en cuenta las cifras que se mueven en el fútbol actual. Y digo más. Su presencia en territorio blaugrana eliminaría el ‘run run’ que se oye en la grada cada vez que el balón pasa por las manos de Víctor Valdés. Iker es cerrar el debate en la portería culé, bajarle los humos a Valdés... Iker es, jornada a jornada, medio equipo, un milagro.