ENTREVISTA A JORDI MONÉS, RESPONSABLE DE LOS SERVICIOS MÉDICOS DEL FC BARCELONA Jordi Monés: "El entorno también cree que entiende de medicina"
DAVID TORRAS / JOAN DOMÈNECH
Jordi Monés, durante la entrevista, en su despacho profesional. Foto: Jordi Cotrina
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Jordi Monés, el directivo responsable del cuerpo médico del Barça, no ha podido frenar la permanente convulsión que vive esta parcela desde hace temporadas, que ha rebrotado este año por las graves lesiones de Motta, Gabri, Edmilson y Larsson. Tras varios meses de silencio, analiza y justifica su gestión.
EDAD: 43 AÑOS LUGAR DE NACIMIENTO: BARCELONA NÚMERO DE SOCIO: 103.134 PROFESIÓN: 88 OFTALMÓLOGO ESPECIALISTA EN RETINA
--La situación se ha despejado. Ya están a punto de recibir el alta. --No se les forzará, porque espero que no haga falta para ser campeones. Motta estará al cien por cien en tres semanas, Edmilson va bien, Larsson, muy bien, y Gabri, que sigue pautas distintas de recuperación, está dentro de la normalidad.
--Todo parece muy lejos, pero fue un inicio de temporada muy difícil. --Sí, mucho. Se dio un número de lesiones inusual, y como era algo incomprensible, se buscó un culpable y se apuntó al cuerpo médico. Hubo premisas falsas, equivocadas. Los médicos pueden tomar y toman medidas preventivas para reducir riesgos, pero no eliminarlos. Hubo también una mala explicación de cuestiones difíciles de explicar y en otros casos, comentarios con mala intención. Ha habido muchos frentes, variados e interesados del famoso entorno.
--Cuatro roturas de cruzados. ¿A qué conclusiones llegaron? --La suma de varias causas explica una lesión, empezando por el hecho de jugar a fútbol, un deporte en el que los cruzados sufren más. También influye la competición, la intensidad del esfuerzo, el estado físico y la superficie sobre la que se juega. De un año a otro, sólo había cambiado el césped, y la intensidad. Y con eso digo no digo que fueran las únicas causas.
--¿Y ustedes cambiaron algo más? --No. Lo único, y por si acaso, fue dejar de utilizar máquinas vibratorias como estímulo muscular. Ahora las usamos en la recuperación.
--No deja de ser extraño que intervinieran tres cirujanos distintos y que Gabri se recupere aparte. --Los jugadores agradecen la libertad de poder elegir. Al llegar al Barça, encuentran al médico, no lo buscan. Cuando un paciente va a tu consulta cree que eres el mejor y su actitud es distinta del que acude a un hospital. El paciente normal viene con dos familiares; el futbolista está rodeado de entrenadores, exentrenadores, compañeros, excompañeros y médicos que se ofrecen. Cincuenta personas opinando. Y es falso que negáramos a Gabri un servicio. Le dijimos que su doctor debía saberlo. Por responsabilidad, por respeto.
--Ha aludido a malas explicaciones. --Cuando Larsson acudió a ver a Steadman, una personalidad reconocida, éste aún dudaba de operarle pese a tener todas las pruebas y explorar la rodilla. Pues el día del Madrid hubo quien dijo que, desde la grada, acertó el pronóstico. Como médico, es de una irresponsabilidad total. No se puede hacer este circo. No lo concibes si no es que hay intereses ocultos detrás.
--En el fútbol se acepta que cada uno opine, pero no en medicina. --Encontramos un servicio desestructurado al llegar. La gente iba a la suya, en plan superviviente. Quisimos crear un equipo con muchos subespecialistas y aplicar la medicina moderna a la deportiva para mejorar el rendimiento del futbolista. Estoy muy contento. El equipo médico del Barça es difícilmente superable. El entorno cree que también entiende de medicina. Y alguno de esos doctores que se ofrecen no está preparados como los nuestros. Parece que haya un cuerpo médico paralelo.
--¿El entorno es Cruyff? --El entorno en letras mayúsculas.
--¿Hacia dónde se encamina el futuro de ese cuerpo médico? --No lo sé. Por su eficacia profesional, estoy al lado de sus integrantes. Mantuvimos a Jordi Ardèvol como líder porque cumplía los requisitos: es traumatólogo y médico del deporte, y hay gente que carece de los dos títulos; tiene experiencia, conoce la casa, sabe trabajar en equipo y huye de la notoriedad. Le suponía esos valores y ahora sé que los tiene. Pero los mejores médicos no evitan las lesiones. Coincidieron cuatro en pocos meses, como en otro equipo coincidieron cuatro en un partido, como en otro hubo nueve en un año. Se hizo poco por explicarlo y nos hemos sentido solos aguantando presiones.
--¿Quién les dejó solos? ¿Los jugadores, los técnicos, los directivos, el gremio? --El gremio no, porque nos apoyó ante una situación inaudita. Asumo las presiones y que el Barça es un atractivo para mucha gente. Fue duro porque habría deseado más apoyo. No tanto por mí, sino por el resto de la gente. No ha habido un diagnóstico incorrecto. Y gran mérito de que el equipo ofrezca ese gran rendimiento físico viene dado por la colaboración con la parcela técnica. Nadie lo destaca, nadie se acuerda de los médicos cuando no hay lesiones.
--Debería saber hacia dónde se encamina el cuerpo médico. --Mi opinión es que ha funcionado a la perfección pese a las cosas extrañas que hemos detectado. La gente aguantó un asedio inhumano, y estoy orgulloso de su labor.
--No se puede obviar que es usted afín a Sandro Rosell. ¿Eso influye en su continuidad en la junta? --No lo sé. Hace 20 años que me levanto y me acuesto como médico y ser directivo es un periodo transitorio. Estaré al lado de todo el personal hasta que vuelvan los lesionados, disfrutaremos juntos con la parte que nos toca de los éxitos...
--¿La Liga lo compensará todo? --Sí. Estoy muy orgulloso del trabajo hecho y quiero disfrutarla. Después, nos sentaremos, reflexionaremos y decidiremos.
--¿Como directivo también ha sufrido los males de la junta? --Si dijera que no hay ninguno, no se lo creerían. Es una evidencia que hemos perdido el espíritu con el que empezamos.
--¿De qué depende que siga? --De que se mantengan las premisas del principio del mandato. Si alguien se va de la junta, será por motivos significativos. Tanto, que tal vez los compartiría.
--¿Tan diferente es? --Si. Va mejor o peor según la percepción de cada uno. Es una obviedad, no es para ocultarlo. El tema es preguntarse hasta dónde mantienes el esfuerzo del tiempo, el económico del aval y el desgaste de la ilusión de servir al Barça y de ser fiel a los principios.