• La junta celebró una reunión de madrugada para destituir a Bartomeu Doble herida
DAVID TORRAS
Foto: Albert Bertrán
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El Barça recibió anoche una herida doble. En el campo, el Espanyol le arrancó dos puntos que ya había sumado, tan convencido como estaba de que su rival no iba a buscarle las cosquillas llevando como llevaba más de 19 años sin arañar nada del Camp Nou. Se equivocó y le birló un empate (0-0). Después de ese disgusto, en el palco se vivió otro duelo, mucho más tenso y que --ya no hay vuelta de hoja-- acabará mal. Mientras el equipo marcha en la misma dirección para lo bueno y para lo malo, en la trastienda se vive una lucha fratricida entre quienes un día estaban en el mismo bando y hoy marchan por caminos distintos. En una reunión extraordinaria de la junta, Josep Maria Bartomeu quedó desposeído de su responsabilidad en la sección de básquet, un día después de haber escenificado sus diferencias con Joan Laporta. El partido había acabado y, mientras Frank Rijkaard debía de estar en su casa preguntándose por qué demonios eligió cambiar el equipo precisamente ayer, y Etoo revivía los goles que Kameni le robó, en las entrañas del Camp Nou se seguía librando otro derbi. Laporta convocó de urgencia a la directiva con un único punto de discusión sobre la mesa: el caso Bartomeu. Dolido por la actitud del directivo, íntimo amigo del vicepresidente Sandro Rosell, durante la presentación de Manolo Flores como técnico de baloncesto, cuando ambos ofrecieron versiones muy contradictorias de la crisis, el presidente promovió la decisión de apartarle de su responsabilidad en las secciones e incluso se planteó la posibilidad de que dimitiera, una opción muy complicada debido al condicionante que supone el aval. La junta, que pasadas las dos de la madrugada seguía reunida en el estadio, ofrecerá hoy un comunicado oficial de la decisión. Una vez más, la tensión que se vive en el palco ha dejado en segundo plano lo que ocurrió en el campo. Y eso que ayer, el líder recibió un duro golpe. Se dejó anoche dos puntos que ya había sumado y que quizá acabe echando en falta hoy en función de lo que haga el Madrid ante el Betis. El derbi lo ganó Kameni, sobre todo, en el pulso que mantuvo con un Etoo desconocido. En apenas cuatro días, el Barça ha perdido mucho más de lo esperado. Cuatro puntos, nada menos. En Soria se quedó helado en el campo y ayer se quedó seco de la cabeza a los pies, incapaz de desmontar la tela de araña de un equipo que luchó de principio a fin como si le fuera la vida en ello. Con once y con diez, durante casi media hora, en un demostración más de que este Espanyol no tiene nada que ver con el pasado y ha dado definitivamente un paso al frente para ganarse el respeto. El duelo podría haber seguido otro camino si en el vertiginoso cara a cara entre cameruneses, antes de cumplirse el primer minuto, Kameni no hubiera metido la punta del pie ante Etoo. Fue el principio del recital de reflejos del portero, empeñado en arrebatarle protagonismo a su compatriota y en volar de un lado a otro, sacando manos imposibles. Rijkaard dijo que el Espanyol tenía más fútbol que el Chelsea y ese elogio se le volvió en contra. Lotina le tomó la palabra y se plantó en el Camp Nou con la pizarra de Mourinho. Eso sí, con toda la educación del mundo y haciendo honor a lo que es, un tipo tranquilo que nunca da que hablar. Y con toda la humildad del mundo, hizo cuanto pudo para complicarle la vida a Rijkaard, que se complicó la vida él solo, experimentado de salida con Maxi López y Gerard. Y no funcionó. Eligió un mal día para hacer rotaciones y cuando dio marcha atrás ya era demasiado tarde. La crisis del Palau ya no es la única preocupación.