Jueves, 24 de Febrero de 2005 a las 23:21
• Los azulgranas no pudieron con Andersen y se fundieron tras el descanso El CSKA de Moscú no tiene piedad del Barça (70-91)
JOSÉ CARLOS SORRIBES
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| Foto: Jordi Cotrina
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Era sólo el inicio del Top 16, pero casi tuvo pinta de final de etapa. El Barça debutó en la segunda fase de la Euroliga con una durísima derrota (70-91) ante el CSKA Moscú, tanto por la diferencia como por todo lo que se vivió en una segunda parte terrible para los azulgranas. El equipo de Montes llegó al descanso (37-37) soñando con forzar la primera derrota del curso de su rival y se despertó en un tercer cuarto en el que se llevó un revolcón de aúpa.
El Barça vive un año muy duro en el que, al margen de los problemas de dirección de la sección y de planificación, es también víctima de su propio complejo de inferioridad. Salió a jugar temeroso del potencial de un rival que fue superior, es cierto, pero sólo el pívot danés David Andersen deslumbró entre sus figuras. De la misma quinta de Pau Gasol, y con un juego similar, hizo un partido de NBA: 27 puntos (11 de 12 en tiros de dos) y 11 rebotes. Los estadounidenses Holden, éste con pasaporte ruso, Brown y Granger fueron puros acompañantes de Andersen.
DÍA NEGRO DE BODIROGA
El criticado Ilievski, ayer el mejor, mantuvo al equipo en el primer cuarto (14-21). Y en el segundo, entre Navarro y Davis despertaron al Barça, que aprovechó uno de los altibajos del CSKA para igualar el partido en el descanso. A Montes le había dado buen resultado un cinco bajito con Davis y Bodiroga de pívots, pese a que el serbio vivió ayer su día más negro con el Barça, y probablemente uno de los peores de su fenomenal carrera. El equipo sí puso entonces el carácter y la decisión para plantar cara.
En el tercer cuarto se le fundieron los plomos al Barça. Tuvo oportunidades para ponerse por delante, pero el CSKA se lo impidió con una defensa mucho más dura que tuvo la permisividad arbitral, muestra de que al Barça ya le ha perdido el respeto todo el mundo: rivales y colegiados. Un parcial de 0-9 impulsó al equipo ruso, que no de jugadores rusos, y atornilló a un rival que ya no levantó cabeza, víctima de su impotencia y de la seguridad del rival.
MONTES, DESBORDADO
Navarro y Bodiroga se hartaron de recibir manotazos sin castigo para sus marcadores y se llevaron dos técnicas por protestar. El Palau estalló. Primero contra los árbitros y luego miró al palco. Allí estaban el directivo de la sección, Josep Maria Bartomeu y el comisionado de la Euroliga, Jordi Bertomeu. Probablemente en ese orden estaban repartidas las quejas de los aficionados, airados por el rendimiento de su equipo y por la labor de los árbitros. Muchos seguidores se marcharon a siete minutos del final, poco antes de que el CSKA llegara a ganar por 25 puntos (56-81).
Montes, desbordado como el propio equipo, llegó a convocar a Van de Hare para frenar a Andersen y dispuso una zona en los últimos minutos para frenar, sin demasiado éxito, el chaparrón. "Nos han pasado por encima. Es preocupante que la gente del Palau no sea consciente de que nuestro equipo no es el que ganó la Euroliga. Parece que yo sea el único culpable y necesito tener fuerza", dijo el técnico al final del partido. Estaba hundido y casi llegó a parecer que quería dimitir.
70 - Barcelona (14+23+12+21): Ilievski (21), De la Fuente (8), Bodiroga (3), Fucka (7), Zizic (4) -equipo inicial-, Navarro (13), Davis (10), Sada (-), Grimau (4) y Van de Hare (-).
91 - CSKA Moscú (21+16+28+26): Holden (8), Brown (12), Granger (4), Andersen (27), Dikoudis (7) -equipo inicial-, Papaloukas (11), Muursepp (11), Savrasenko (4), Monya (7) y Zavoruev (-).
Árbitros: Koukoulekidis (GRE), Colucci (ITA) y Facchini (ITA). Sin eliminados.
Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada de la segunda fase de la Euroliga, disputado en el Palau Blaugrana ante 7.583 aficionados