Lunes, 14 de Febrero de 2005 a las 13:01
La leche
Javier Lunaro
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No me gusta apelar a la suerte porque es un discurso demasiado manido. Tras la buena fortuna siempre hay algo, pero lo del Real Madrid llega a niveles desconocidos. La leche de los blancos en Pamplona fue exponencialmente mayor que la de los culés en Zaragoza. Yo estuve tanto en La Romareda como en El Sadar y los compañeros míos que hablaban de “chollo” al referirse al Barça deberían inventar un adjetivo nuevo para el Madrid.
En Pamplona vi detalles muy curiosos. El turbante de Luxemburgo era revelador de su adaptación climática a España. Las fans pedían autógrafos a los galácticos envueltas en bufandas del Osasuna. El rostro de Florentino en vestuarios era circunspecto aún habiendo ganado: quizá no había digerido la remontada. También es curiosa la fuga de algunos jugadores a la supuesta boda de Ronaldo y el misterioso día festivo programado justo cuando es el falso enlace... Digo eso porque Ronaldo aún no se ha podido divorciar de Milene Domingues.
Bueno, voy a hacer un análisis un poco más riguroso. El Real Madrid aprovecha jugadas muy concretas a balón parado y el talento individual para solucionar un juego colectivo que nunca ha funcionado. En particular, ayer Sanzol le hizo algún regalito el equipo blanco, Casillas volvió a ser el eterno salvador, y en muchas fases del partido los rojillos parecían los verdaderos galácticos por el repaso que le estaban dando al Madrid. Y todo en medio del agua-nieve y un frío insoportable. Tan insoportable como la euforia de los que se ven campeones cuando están, de suerte, a cuatro puntos...