Domingo, 9 de Enero de 2005 a las 17:14
BALONCESTO • El base Oliver fue la estrella de los manresanos, que anotaron 13 triples El Barça queda en evidencia ante un Ricoh Manresa más intenso
LUIS MENDIOLA
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Más intensidad, más ganas, más convicción. En todos los sentidos, el Ricoh Manresa fue ayer superior al Barça y su victoria (91-75) dejó en evidencia al equipo de Joan Montes, que vuelve a las andadas cuando parecía que levantaba tímidamente la cabeza tras su triunfo del jueves en la Euroliga ante el Olimpia Liubliana.
No es así. Ni el fichaje de Devin Davis, ayer más que notable con 16 puntos y 6 rebotes, ni la nueva condición de comunitario de Ilievski --autor de una actuación para olvidar en el Nou Congost-- parecen poner orden en un equipo desconcertado, poco dispuesto al sacrificio. Sin carácter, en una palabra.
Las bajas de Dueñas y, en menor medida, de Marc Gasol no sirven como excusa. Ayudan a entender la situación del equipo, pero no justifican la actitud de los azulgranas. Cuatro derrotas en los últimos cinco partidos de Liga son un síntoma evidente de que la crisis sigue abierta.
PRIMER CUARTO DECISIVO
El Barça dio ayer la impresión en Manresa de ser un equipo con tendencia al caos, con espesura de ideas. Los jugadores parecen ir a la suya, preocupados sólo de engordar sus estadísticas, y se echa en falta mayor disciplina colectiva. En algunos partidos, esa situación se disimula pero ayer se hizo más evidente que nunca. Y el Ricoh se aprovechó de la debilidad de su rival para obtener un triunfo con el que reforzar su autoestima tras cinco derrotas consecutivas.
Todo se fraguó en el primer cuarto. En 10 minutos quedó escrita la historia del encuentro. Los jugadores del Ricoh Manresa salieron a comerse al mundo, mientras los del Barça se lo miraban todo desde la distancia. Había sólo que ver la agresividad del base Albert Oliver --la estrella del partido- para comprobar las diferencias entre unos y otros. El resultado fue un parcial de 10-0 en dos minutos para el equipo de Ricard Casas. Rafa Martínez siguió luego la línea del base.
DAVIS, ACERTADO
Para cuando los azulgranas quisieron darse cuenta y reaccionar, el marcador era ya un agobiante lastre para el Barça (21-5, m. 7) y los cambios de Joan Montes eran un recurso tardío para tapar la herida. Davis entró por Fucka para dar más consistencia dentro de la zona, donde los pívots de Ricoh Manresa dominaban sin oposición. Sada ocupaba el puesto de un errático Ilievski y Espuña, tras aparecer en el cinco titular, desaparecía de la cancha, para no volver a entrar.
Fue con un cinco más agresivo, con Sada y De la Fuente trabajando bien en la defensa, y con un Davis muy activo dentro de la zona, cuando el Barça ofreció su mejor imagen y el encuentro recuperó un cierto equilibrio (32-30). Sucedió en el segundo cuarto. Pero fue una situación ficticia. Y Montes tampoco volvió a recuperar ese triángulo que funcionó con eficacia. Con una actitud mucho más agresiva y una tremenda confianza en sus fuerzas, el Ricoh Manresa consiguió reconducir la situación en el descanso (49-39) para moverse después sobre márgenes superiores a los 10 puntos.
El Barça siempre se encontró incómodo en el encuentro, sin dominar el juego dentro de la zona, mostrándose muy blando en los emparejamientos defensivos, y concediendo demasiados tiros cómodos a los jugadores del Manresa, que estuvieron especialmente acertados desde la línea de triples (13 de 26).
91. Ricoh Manresa (28+21+19+23): Oliver (22), Laviña (11), Bravo (11), Ricci (15), Williams (14) -cinco inicial- Espil (3), Martínez (13), Esmorís (0) Rubio (2).
75. Winterthur FC Barcelona (13+26+17+19): Ilievski (0), Fucka (14), Bodiroga (15), Espuña (2), Grimau (0) -cinco inicial- Davis (16), Navarro (18), Sada (2), De la Fuente (6), Trias(2).
Árbritos: Arteaga, Alzuria y Prieto, eliminaron por cinco faltas personales a César Bravo (min.35) y Gregor Fucka (min.40).
Incidencias: Decimosexta jornada de liga ACB, disputado en el Pabellón del Nou Congost, ante unos 5.000 espectadores.