Perder se podía perder en casa del campeón de Europa, pero no como lo hizo el Barça. El equipo de Joan Montes se marchó ayer de la pista del Maccabi (84-59) marcado por una de sus derrotas más sonrojantes de los últimos años. Nunca respondió el partido a lo que cabía esperar del primer enfrentamiento entre los dos últimos reyes de Europa, y si así ocurrió fue porque el Barça no se mostró competitivo ayer en Tel-Aviv. La quinta derrota en los últimos siete partidos fue la más dura de todas, más aún que la sufrida ante el Madrid en el Palau el pasado domingo. Hablar de la primera crisis de la temporada no es, por lo tanto, un atrevimiento.
Si el Maccabi puso agresividad y acierto desde el primer instante, su rival bajó los brazos desde el inicio del partido, y se convirtió en un sparring que dio todas las facilidades para el lucimiento de los israelís. Desde que el añorado Jasikevicius anotó la primera canasta, el juego se convirtió en un constante pimpampum en el que los azulgranas se llevaban todos los golpes. Así, dos viejos conocidos de la Liga ACB como Maceo Baston y Deon Thomas se ponían las botas. Desde la baja de Dueñas, hay barra libre en la zona del Barça. Gasol y Trias parecieron dos juveniles y el liviano Fucka salió siempre perdedor en el cuerpo a cuerpo.
El partido quedó resuelto cuando los azulgranas aún no habían roto a sudar. Un terrible parcial de 19-0 en el primer cuarto disparó la ventaja del Maccabi hasta un 26-7 al final del primer cuarto. El Barça acabó ese parcial con un insólito cinco compuesto por Ilievski, De la Fuente, Drejer, Trias y Van de Hare. Bodiroga, Navarro y Fucka ya estaban en el banquillo. Era tanto una reprimenda pública para las estrellas como una manera de decir que ya poco había que hacer.
TÍMIDA REACCIÓN
El Barça sólo dejó entrever una tímida reacción en el segundo cuarto, cuando se acercó, por decir algo, en el marcador. Se puso a 15 puntos (40-25, m. 19) después de un triple de Grimau. Era uno de los muchos momentos en los que su rival pudo tomarse un respiro, amparado en el dominio que ejercía sobre el partido, tanto en el marcador como en la pista. Los israelís parecían más rápidos, más fuertes y más decididos. La debacle azulgrana estuvo personalizada en otro partido muy flojo de Bodiroga y Navarro, como pasó ante el Madrid. La recuperación del Barça pasa porque ambos vuelven a su nivel.
SIN EXCUSAS
Como el Maccabi levantó el pie del acelerador, el Barça pudo ir trampeando todos los parciales (18-19, 17-16, 23-17) tras su desastroso primer cuarto. No le libró, sin embargo, de una derrota que pudo ser aún mayor si Fucka no cierra el partido con un triple. Ahí quedaron esos 25 puntos, el reflejo de la diferencia que existe entre un Maccabi convencido de sus fuerzas, pese a la baja del pívot Vujcic, y un equipo que ha caído en barrena tras un inicio de curso esperanzador y que pide a gritos un refuerzo.
"No hemos jugado bien, nos ha faltado tensión y hemos notado mucho la baja de Dueñas bajo los aros", dijo el técnico Joan Montes, que se mostró quejoso con la permisividad arbitral hacia el Maccabi. Dejan Bodiroga era contundente: "El partido ha terminado en el primer cuarto. Después no ha habido nada más". Igual que Juan Carlos Navarro: "Nos han pasado por encima. No hemos podido remontar en ningún momento".
UN GRUPO IGUALADO
La derrota, además, aumenta la igualdad en el grupo, con seis equipos separados por una sola victoria. El Maccabi se escapa por arriba y el Asvel se descuelga por abajo. No debería despistarse el Barça.
84 - Maccabi Tel Aviv (26+18+17+23): Jasikevicius (10), Parker (16), Burnstein (10), Baston (20), Thomas (10) -equipo inicial-, Sharp (4), Halperin (3), Kommatos (5) y Green (6).
59 - Barcelona (7+19+16+17): Ilievski (14), Navarro (5), Bodiroga (7), Fucka (15), Gasol (3) -equipo inicial-, Trias (4), Drejer (-), De la Fuente (6), Espuña (2), Van de Hare (-) y Grimau (3).
Árbitros: Pitsilkas (GRE), De Keyser (BEL) y Jovcic (SYM). Sin eliminados.
Incidencias: Partido correspondiente a la séptima jornada de la primera fase de la Euroliga, disputado en el pabellón de La Mano de Elías ante 10.000 espectadores.