• Una canasta de Bodiroga hundió al Madrid en una dramática prórroga El Barça estrena la nueva etapa con una Supercopa
JOSÉ CARLOS SORRIBES
PUBLICIDAD
Era tanta la alegría de los azulgranas que parecía que hubieran ganado la Liga. Y sólo era el primer título del curso, y, además, de un torneo recién estrenado. El Barça no jugaba ayer sólo contra el Madrid, lo que no es poco, en la final de la Supercopa. Tenía por delante la misión de reafirmarse tras la convulsión de la salida del técnico Svetislav Pesic. Y por eso la victoria (75-76) resultó una maravilla para todos, empezando por los jugadores y siguiendo por Joan Montes, Manolo Flores y Valero Rivera, el triángulo sobre el que se apoya ahora la sección. El Barça, además, tuvo la suerte del campeón en un desenlace de altísima tensión. Y el nuevo Madrid de Maljkovic añadió un motivo más para flagelarse por las ocho derrotas seguidas que lleva ante su gran rival en los dos últimos años. Porque el Madrid perdió cuando parecía tenerlo todo a favor en la prórroga. El estadounidense Louis Bullock cargó con el peso de la derrota por regalarle el balón a Bodiroga, que puso el definitivo 75-76 a 11 segundos del final. Y por malgastar de mala manera ese tiempo para lanzar, sin éxito, un triple innecesario, probablemente con la complicidad de su entrenador, que había convocado a su equipo en un tiempo tras la canasta de Bodiroga. No pareció, sin duda, la mejor estrategia para cerrar un dramático pulso.
OTRA POSESIÓN PERDIDA Ese epílogo resultó casi un calco del que se vivió en los 40 minutos (66-66), cuando el Madrid malgastó otros 17 segundos en la última posesión. Acabó pagándolo con la derrota cuando necesitaba tanto como su rival un triunfo para dar impulso a su proyecto. Pese a la importantísima baja de Felipe Reyes, el pilar de este ciclo que inicia, el equipo blanco se mantuvo en cabeza hasta el tercer cuarto. El partido se movió hasta el descanso con dos equipos que se tanteaban, que amagaban, pero que no acababan de coger el paso. El Barça tardó en manifestar la intensidad de la semifinal ante el Unicaja. Pero el Madrid ya estaba puesto en faena y nunca le volvió la cara al partido. La aparición de Navarro resultó determinante para los azulgranas. Si el escolta no anotó en el primer tiempo, aunque persiguió a Bullock sin descanso, logró 14 entre la segunda parte y la prórroga. Así se convirtió en uno de los argumentos de la victoria del Barça, junto a Bodiroga y Fucka.
BODIROGA, EL MEJOR JUGADOR El primero resultó elegido el mejor jugador de la Supercopa por su acción determinante al robar el balón que Bullock pretendía pasar a Bennett. Además fue el máximo anotador de la final con 21 puntos. Tantos méritos como él hizo Fucka, que acabó con 16 y 11 rebotes, unas cifras de enorme peso en un partido como el de ayer. Ambos pusieron el alma en el partido, como quedó demostrado con la bronca que le echó Bodiroga a Fucka cuando éste lanzó un alocado triple. De igual forma, Herreros clamó al cielo al ver el desarrollo de la última jugada, en el que el balón sólo estuvo en manos de Bullock. Del dramatismo de la final y del debut del nuevo Barça hablaban también las palabras de Montes. "Han sido los días más difíciles de mi vida como entrenador". Sin duda, no había mejor manera de abrir página que como se hizo ayer, por el rival y por el desenlace.
75 - Real Madrid (19+19+10+18+9): Bennett (3), Bullock (18), Sonko (6), Fotsis (7), Burke (9) -cinco inicial-, Gelabale (9), Herreros (8), Bueno (13) y Antelo (2). 76 - Barcelona (16+18+17+15+10): Ilievski (4), Navarro (14), Bodiroga (21), Fucka (16), Dueñas (10) -cinco inicial-, Gasol (7), De la Fuente (-), Trias (2) y Drejer (2). Árbitros: De la Maza, Martín Bertrán y Hierrezuelo. Excluyeron por personales a Sonko (m.40). Incidencias: Final de la primera edición de la Supercopa ACB disputado en el pabellón Martín Carpena. 6.500 espectadores.