Jueves, 23 de Septiembre de 2004 a las 23:05
• El equipo de Rijkaard remonta un gol del Zaragoza con un gran fútbol (4-1) y se mantiene líder con el Valencia El Barça vuela alto
MARCOS LÓPEZ
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| Foto: Joan Cortadellas
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No lo esperen más. Ha vuelto. Ha vuelto Ronaldinho. Tampoco aguarden a Etoo. Ya ha llegado de Mallorca. Y si el Valencia da miedo y el Madrid se agarra al botín derecho de Beckham, el Barça es un espectáculo para la vista. Un placer para cualquiera. Si eres socio, una gozada, y si te gusta el fútbol, no puedes perderte ningún partido del equipo de Rijkaard.
No es líder de la Liga --el Valencia le supera por los goles a favor--, pero la gente celebró con locura la extraordinaria remontada ante el Zaragoza (4-1). El partido fue para recordar y para guardar, un ejercicio futbolístico de alta escuela y también una lección de carácter.
DOBLE DESGRACIA
Con una entereza que no tenían antes, los azulgranas anunciaron que este año van en serio. No parece que nada les importune, ni siquiera las desgracias. Todo lo que había previsto Rijkaard se desmoronó nada más empezar. Las rotaciones de los laterales (Gabri por Belletti y Sylvinho por Van Bronckhorst) duraron 10 minutos.
Se rompieron los dos elegidos por el técnico --la lesión de Gabri tenía muy mala pinta-- y el Barça quedó conmocionado al ver caer a sus dos defensas. A Sylvinho le aguarda un mes en la enfermería, como mínimo, y a la directiva le tocará decidir si es necesario fichar a alguien más o no. Igual la culpa es de la hierba del Camp Nou, recién plantada, demasiado blanda, donde se han quebrado tres rodillas (Motta, Sylvinho y Gabri) en dos partidos de Liga (Sevilla y Zaragoza).
Para completar tan desgraciado inicio de partido, el Barça, o para ser más concretos, Etoo, le regaló inesperadamente la pelota a David Villa. Y éste, un pícaro y habilidoso delantero, agradeció el insólito gesto del camerunés para enganchar un extraordinario disparo que acabó con Valdés maldiciendo la desgracia. Y Rijkaard, temiendo lo peor porque la situación era muy adversa. El Zaragoza, tras el gol, se encerró con astucia, mientras el Barcelona se enfrentó a un desafío. Lo tenía todo en contra. Una de sus estrellas (Etoo) estaba abatido por tan infantil error, el equipo, aturdido al ver como sus compañeros caían como moscas y el rival se sintió cada vez más grande.
FORTALEZA DE CARÁCTER
En momentos así, se mide la fortaleza real de un equipo. No sólo futbolística sino anímica. El Barça fue a por el partido. ¿Cómo? Jugando a fútbol, con Edmilson repartiendo diagonales como hacía tiempo que no se veía en el Camp Nou y con Xavi, escoltado por Deco, trabaja mucho más de lo que se ve y de lo que se imagina, impulsando al Barcelona. Y a la grada. Entonces, aparecieron las estrellas para asociarse en una jugada única. Única por bella. Única porque Puyol se disfrazó de Koeman --hermoso pase el suyo, de 40 metros--, Ronaldinho jugó de Ronaldinho --fantástico el control y el centro merece ser pasado en vídeo-- y Etoo se redimió con un gol que será largamente recordado por la gente.
El Zaragoza siempre podrá decir que esta Liga no es la suya. A Víctor Muñoz, el técnico, le importa mucho más la visita del Levante a La Romareda (dejó en el banquillo a Javi Moreno y a Galletti), aunque le cogió el gusto al partido cuando se adelantó gracias a David Villa. Después, el Zaragoza desapareció, engullido por el vendaval azulgrana. Con el encuentro perdido, tras la obra de arte de Puyol, Ronaldinho y Etoo, Víctor puso a los suyos. Era tarde. Muy tarde porque el Barça es una máquina de fabricar fútbol. Hasta Xavi, tímido a veces en el disparo, celebró su partido 250 con el Barça con un parabólico tiro que limpió el polvo de la escuadra de Luis García (3-1), un portero al que nadie le puede echar nada en cara. Le marcaron cuatro golazos y pudieron ser alguno más ya que Ronaldinho estuvo a punto de provocar un terremoto en el Camp Nou si esa majestuosa cabalgada por el campo del Zaragoza hubiera acabado en la red.
GIO, COMO UN EXTREMO
Pero da igual. Es cierto que al brasileño le faltó el gol, pero ya ha regresado porque dio dos sensacionales asistencias (una a Etoo y otra a Van Bronckhorst), un signo de que la estrella no quiere quedarse fuera de la fiesta. Porque la grandeza del Barcelona es que todos asustan. Si el lateral izquierdo lleva dos goles en dos partidos, está todo dicho. Si Gio llega al área como si fuera un extremo, resulta normal que cualquier rival quede empequeñecido. Por eso, nadie se fue antes del estadio. Por todo eso, y sin ser el líder por apenas un gol, el Barça maravilla. Con un fútbol moderno y vertical. Con un fútbol que hacía tiempo que no se veía en el Camp Nou.
4-Barcelona: Valdés; Gabri (Belletti, m.10), Puyol, Márquez, Sylvinho (Van Bronckhorst, m.3), Edmílson, Xavi, Deco (Iniesta, m.74), Giuly, Ronaldinho y Eto'o.
1- Zaragoza: Luis; Cuartero, Alvaro, Milito, Toledo, Generelo (Ponzio, m.71), Movilla, Cani (Galletti, m.54), Savio, Drulic (Javi Moreno, m.60) y Villa.
Goles: 0-1, m.15: Villa. 1-1, m.26: Eto'o. 2-1, m.46: Eto'o. 3-1, m.67: Xavi. 4-1, m.79: Van Bronckhorst.
Árbitro: Mejuto González (C.Asturiano). Mostró cartulina amarilla a Toledo (m.20), Cani (m.50) y a Xavi (m.80)
Incidencias: 74.600 espectadores en el Camp Nou. Cuarta jornada de Primera División. Xavi jugó su partido 250 como blaugrana en Primera División.