Viernes, 30 de Julio de 2004 a las 10:19
• Luis García puso la camiseta a dos dedos de la cara del árbitro para censurar su tolerancia con la dureza local Luis García: "No esperábamos tantos golpes"
JOAN DOMÈNECH
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En una actitud propia de un equipo brasileño que acude a un torneo veraniego y monta una tangana, el Barça se despidió del césped repartiendo estopa para desahogar su malhumor y situarse al nivel del rival acosando al árbitro con insultos y amenazas. Curiosamente, los tres brasileños (Belletti, Sylvinho y Ronaldinho) no intervinieron en la trifulca y sí lo hizo Frank Rijkaard, que en la banda soltó dos manotazos al asistente y al cuarto árbitro que le agarraban de un brazo para que entrara en el área técnica, y luego fue hasta el centro del campo para increpar al colegiado, coreano y malo para más señas.
No parecía un amistoso, por el ardor que exhibió el Blue Wings y el mal perder del Barça. Luis García se plantó ante el árbitro y le mostró, a dos dedos de su cara, el escudo de la camiseta. "Le he dicho que nos merecemos un respeto dentro del campo", explicó el extremo, que junto a Gerard y Márquez acorralaron a Lee Sang Yong, en una actitud muy ofensiva, mientras la hinchada local --apenas hubo media entrada, y no se agotaron las entradas, como suponía el Barça-- celebraba la victoria. "No esperábamos que hubiera tantos golpes y patadas a destiempo", añadió Luis García, quejándose de la dureza coreana. Márquez coincidió: "Hubo unas entradas que el árbitro no debió permitir en un amistoso". Pasada la calentura del momento tras la ducha, el mexicano hizo propósito de enmienda. "Debemos aprender a controlarnos desde el principio para que no vuelva a ocurrir".