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Fútbol

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Domingo, 21 de Marzo de 2004 a las 12:05
• Xavi y Oleguer conversan sobre su ascenso al primer equipo del Barça tras recorrer caminos muy distintos
Xavi - Oleguer. La cantera toma la palabra


MARCOS LÓPEZ
 Foto: Jordi Cotrina

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Nacieron muy cerca uno del otro en el invierno de 1980: Xavi en Sabadell (25 de enero), Oleguer en Terrassa (2 de febrero). Apenas se llevan nueve días, pero sus vidas deportivas se han cruzado en el Camp Nou tras llegando por caminos muy distintos. A Xavi, siendo un niño con 11 años, lo llamaron para que se uniera a la fábrica de talentos azulgrana. A Oleguer, en cambio, esa llamada le llegó cuando ya había abandonado la adolescencia (20 años) y pensaba que el fútbol sería siempre un hobby para él. Ambos recordaron en una charla con EL PERIÓDICO sus pasos hasta llegar al Camp Nou. --Xavi: Tú, Ole, lo has tenido más difícil que yo para llegar aquí. --Oleguer: Bueno, son formas distintas para llegar a un mismo sitio. --X: Sí, pero insisto, lo tuyo tiene más mérito. Yo vine con 11 años y tú, hace sólo cinco, estabas en el juvenil del Lepanto, en Sabadell. --O: Es evidente que si he acabado jugando en el primer equipo es por mi agresividad, mi espíritu de lucha. El mismo que tenía en el Lepanto, luego en la Gramenet y ahora en el Barça. Ese espíritu de sacrificio, quizá, no se trabaja tanto aquí porque se mira mucho más la calidad, la técnica, el toque... Precisamente, las cosas que a mí me pueden faltar en este momento. --X: Por eso lo tuyo es más sorprendente. Hay pocos casos como el tuyo. A tí, por ejemplo, no te han enseñado a tocar la pelota con el interior... --O: No, no. --X: Tampoco te enseñaron a hacer un control orientado o trabajar el dos contra uno en la banda. Son cosas que nosotros sí que hacemos durante años en el fútbol-base. Seguro que tú no lo habías hecho antes. --O: La verdad es que yo también estoy gratamente sorprendido de cómo me han ido las cosas. Hace cuatro años era impensable que estuviera aquí, porque mi fase de aprendizaje fue muy tardía. Tú, Xavi, lo aprendiste en infantiles, cadetes y juveniles. A mí me empiezan a dar cuatro nociones básicas sobre el fútbol con 18 años. A esa edad, tú ya jugabas en Primera. Ni se me había pasado por la cabeza llegar al Barça. ¿Cómo se me iba a ocurrir? --X: Pero tú eres un tío muy inteligente. Puedes asimilar en un año lo que un tío normal necesita cuatro o cinco. No, no te rías. Es verdad. ¿O no has mejorado mucho? --O: Sí, he mejorado muchas cosas desde que llegué, pero también se debe a la edad que tengo. Sé que si no hago bien las cosas, no volveré a tener otra ocasión. Eso te hace valorar mucho más las cosas. --X:Además, un año en el Barça es como estar tres o cuatro en cualquier otro equipo. Aquí no hay término medio. O estás en la cresta de la ola o eres un desastre y has de ser muy fuerte mentalmente. Si te comes el coco por lo que dice la gente o la prensa, estás perdido. --O: Yo pienso igual. Aquí siempre se tiende a la exageración. Si van bien las cosas, eres campeón. Si van mal, hay que cambiar a toda la plantilla. X--:Que te lo digan a tí. ¿No tenías una oferta del Algeciras para irte? --O: Hubo un interés del Algeciras, pero el Barça no me dejó ir. Fue el Alavés quien me quiso fichar tanto en el verano como en el invierno, pero Txiki me dijo: "Tú te quedas para ocupar la plaza de Andersson. Jugarás los minutos de Andersson". --X: Y resulta que has jugado casi más minutos que él en dos años. --O: Desde luego, en el fútbol la vida te cambia en un segundo. He tenido la suerte de encadenar cuatro o cinco partidos. Y ves que, al menos, el míster confía en tí. Sabe quién eres. En la primera vuelta, ni entrenaba con el primer equipo. --X: Es cierto. Tú no viniste a la pretemporada. --O: No, no fui a Estados Unidos. --X: En un partido te cambia todo. A mí la gente aún me recuerda el gol de Valladolid con Van Gaal. --O: ¿Por qué? ¿Por qué? --X: En aquella época, Van Gaal no estaba muy bien visto. Estaba peleado con la prensa, tenía algunos problemas con la plantilla porque no dejaba respirar a los jugadores. Era un entrenador de puta madre, exigente y muy trabajador. Era impresionante. Él me abrió la puerta del Camp Nou y eso es algo que nunca podré olvidar. ¿Qué más puedo decir? Los cracks, que ya estaban más consagrados, querían estar más tranquilos. Fuimos a Valladolid y marqué el gol, pero siempre digo lo mismo: el que chuta es Rivaldo, el que hace la jugada previa es Figo y el que pone la cabeza soy yo aunque la pelota estaba ya casi dentro. Es verdad que aquel día me marcó mucho y él se portó de maravilla conmigo. --O: Conmigo, también. Cuando estaba en el filial, me trajo de vez en cuando a entrenar, me convocó en algún partido. Y en el segundo año me puso de titular en el Gamper. Por eso, valoro tanto que un entrenador te dé confianza. Como me pasa con Rijkaard. --X: El míster no es como Van Gaal. Cada uno tiene su estilo. Cuando Van Gaal pensaba algo te lo decía, ya fuera bueno o malo. Cuando era malo, te hundía. Rijkaard, en cambio, es más futbolista, entiende más al jugador, es más dialogante. Cuando la has cagado, no te lo dice. Él ya sabe que tú lo sabes. Tiene mucho tacto para decir las cosas, es muy listo. Y sabe más de lo que aparenta. --O: Rijkaard es muy inteligente. Un tío listo, con mucha mano izquierda, sabe cómo tratar al jugador y sin ningún afán de protagonismo. --X: Y el ambiente que hay en el vestuario ayuda mucho. Yo, por ejemplo, estaba cagado cuando entré. Estaban estos dice mirando al cuadro del Barça del dream team. Pasas de verlos por la tele a sentarte a su lado. --O: A mí también me ha pasado, pero poco a poco coges confianza. --X: Dímelo a mí. A medida que pasan los años, tienes otro rol en el equipo. Ahora tengo otro, me siento más veterano, con más responsabilidad y confianza. Incluso ante la prensa. No quieres salir para decir tonterías. Estoy en un momento muy bueno, dices más lo que piensas porque te ves con más confianza. Antes, con 18 o 19 años, si tirabas una bombita, el vestuario decía: "¿Pero este chico de qué va?" O--: Al principio tiras de todos los tópicos. Te pones el casete y punto. --X: Es algo muy difícil. Debes ser muy diplomático. Me acuerdo de un lío muy fuerte que tuve. Oliveros, un periodista de la SER, me preguntó tras perder ante el Betis: "¿Sois muy pocos en el centro del campo?" Y yo le dije: "Pues, sí. Ellos eran cuatro y nosotros tres". Se lió una muy gorda. Al día siguiente, salió en la portada del Sport y al llegar al vestuario me cogió Van Gaal: "¿Quieres hacer tú el entrenamiento de hoy?". Imagínate. Yo le respondí: "No míster, no quiero entrenar. Yo no he dicho nada". Por eso, las preguntas que veas raras, balones fuera. No hace falta decírtelo. Tú lo has aprendido rápido. --O: Hay que tener mucho cuidado con esas cosas. ¿Cómo se puede decir que soy el nuevo Puyol o su clon? ¡Pero si he jugado muy poco en Primera! Hay que tener cuidado con la exageración o cuando también dicen que soy un jugador atípico porque estudio. X--: Pero es que lo eres... O--: Eso fue uno de los fallos que cometí al principio, cuando dije que estudiaba. Desde entonces, sólo me preguntan por eso. Y lo que hago yo es lo normal. Estudio y trabajo. Soy un tío normal de 24 años. En el vestuario, también hay gente que estudia idiomas o hace otras cosas. No me gusta que me pinten como un bicho raro porque estudio Económicas, porque da la sensación de que el mundo del fútbol es un mundo de tontos.


 
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