Lunes, 20 de Octubre de 2003 a las 10:36
Lo que faltaba
David Espinar
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Después de lo sucedido durante el fin de semana, en el entorno del Real Madrid ya nadie habla de Laporta. La curiosidad generada por el don de gentes del presidente del Barcelona, su popularidad, su condición de incontestable para la masa social del Barça ha pasado de largo en las tertulias. En la Asamblea de compromisarios del Real Madrid, Florentino Pérez arrasó en las votaciones a su gestión, tanto como lo pudo hacer Laporta en su cita con los socios azulgranas. Al final, la imagen sirve para mucho, pero ganar sirve para casi todo.
Esta es, a día de hoy, la gran diferencia entre el Madrid y el Barça: la dinámica de equipo perdedor que persigue al barcelonismo se está agrandando con la grandeza que rodea a su presidente. No es buena señal que el palco esté tan arriba en la consideración y el césped tan abajo en el rendimiento y al final esta factura será cobrada, inevitablemente. Mientras el Madrid supera ya al Manchester en la venta de productos y a la mayoría de sus históricos rivales sobre el terreno de juego, el Barcelona transita en la depresión, en la reducción de asistencia de público al estadio por primera vez en el mandato de Laporta, en la venta de jugadores en diciembre, en el repaso a las estadísticas para comprobar, una vez más, que se vuelve a ser peor que hace no sé cuántos años...