el entorno . com  -  Noticiario del Barça
  10 de Octubre de 2008     Edición de las 13:09 h.  


 
El Crack

Ronaldinho Gaucho

El futbolista anuncio
Nombre: De Assis Moreira, Ronaldinho
Fecha de nacimiento: 21/03/80
Lugar de nacimiento: Porto Alegre (Brasil)
Altura: 1.82
Peso: 76 kg.
Posición: media punta
Trayectoria:
1998-2000 Gremio Porto Alegre (Brasil)
2000-2003 Paris Saint Germain
Palmarés:
1999 Copa America (Brasil)
1999 Mejor atacante de la Copa Confederaciones (Brasil)
2002 Campeón del Mundo (Brasil)

Siempre ríe, con esos espectaculares dientes que se asoman de su boca como si estuvieran a punto de caer, feliz como si la vida no le hubiera golpeado nunca. Pero Ronaldo de Assis Moreira, nacido en Porto Alegre (Brasil) hace 23 años, no ha tenido una vida nada fácil. Siendo niño, con apenas ocho años, perdió a su padre, a Joao da Silva Moreira, el hombre que vigilaba el párking del estadio del Gremio. Falleció ahogado en una piscina que precisamente le había regalado el club brasileño a la familia. Desde aquel trágico año de 1989, nadie la volvió a utilizar.

Desde entonces, Ronaldo de Assis Moreira, o Ronaldinho Gaucho como le bautizaron en su país para no confundir con el otro Ronaldinho, ha jugado por la memoria de su padre. Y así, sonriendo ante la desgracia, agarrado a un fútbol espectacular y mágico que evoca de forma permanente a Brasil en cada gesto, se ha plantado en el Camp Nou, convirtiéndose en la cuarta R del Barça de la última década.

Arropado por la familia
Primero fue Romário, un delantero de dibujos animados. Luego apareció Ronaldo, un extraterrestre que bajó al campo disfrazado de goleador, y más tarde Rivaldo, un brasileño infalible. Ahora llega a Barcelona el hijo de Joao da Silva. Llega Ronaldinho y no viene solo. Es un joven que vive con Doña Miguelita, su madre, y sus hermanos Deise y Roberto de Assis, quien le ejerce tanto de representante como de segundo padre o de protector. Un joven rebelde, con un fútbol que lo puede convertir en el nuevo icono mundial. Más que un jugador, es un artista.

Imagen de Nike
No es casualidad, por tanto, que Nike, la multinacional estadounidense, lo eligiera como el protagonista de su última campaña publicitaria. Mientras Ronaldo, el del Madrid, está secuestrado por el negocio, Ronaldinho es el futbolista anuncio. Por la pureza de su juego y la luz que desprenden sus gestos. "Adoro regatear, aprendí en el salón de mi casa, driblando a los muebles", cuenta cada vez que le preguntan por su fútbol. En el Gremio de Porto Alegre aprendió a regatear, en Corea y Japón se coló en el círculo de las estrellas al ganar con Brasil el Mundial, y en París se cansó de aguantar al técnico Luis Fernández.

No es un goleador (ha logrado 17 tantos en 55 partidos de Liga con el París SG), aunque marca goles maravillosos. No es un centrocampista, pero da pases de ensueño. No es un nueve ni tampoco un diez. Es un nueve y medio. Es Ronaldinho. Un apasionado del fútbol y también de la noche. Que juega como vive. Y vive como juega. Con la sonrisa en la boca.

A las ocho y media de la mañana, Ronaldinho descendía por el ascensor del lujoso Hotel Arts, el más caro de Barcelona, para someterse a la revisión médica. A esa temprana hora ya reía. Mejor dicho, el brasileño no paraba de sonreír. En la habitación se habían quedado Deise, su hermana, que también le hace de asesora de prensa; Roberto, su hermano mayor y representante; y un amigo suyo. Cuando

Carlos Naval, el delegado del Barça, abría la puerta del Audi, se estaba subiendo un jugador distinto, una estrella mediática capaz de que se transmita en directo por televisión su puesta en escena y de que el Camp Nou se abra en pleno mes de julio de par en par para que el pueblo culé rinda pleitesía a su nueva joya.
Ronaldinho reúne el perfil mediático prometido por el presidente Joan Laporta por muchas razones. Y pronto le harán un plan de negocio para rentabilizar la inversión. Pero la primera razón es de carácter puramente deportivo. Es mediático porque con 22 años se coló en la historia de Brasil al ser campeón del mundo en Japón integrando la triple R con Ronaldo y Rivaldo. "Será el crack del próximo Mundial de Alemania 2006", pronosticó O Rei Pelé cuando Ronaldinho bailaba desenfrenadamente sobre el césped del Yokohama Stadium al ritmo del pagode, una música brasileña que adora.

Imagen fresca y juvenil.
Es mediático porque su imagen fresca y juvenil (tiene 23 años, pero aparenta incluso menos) es golosa para las grandes compañías, tipo Nike o Pepsi, ya que conecta con el segmento más joven de los consumidores. Y, además, no está todavía secuestrado por la industria como le pasa a Ronaldo, el del Madrid, ni ha sido engullido por el negocio, como le sucede al inglés David Beckham, que vale más fuera del campo que dentro. En términos de márketing, Ronaldinho es aún un producto virgen, con mucho recorrido por delante.
Dicho de otra forma. El Barça podrá moldear, a lo largo de los próximos años, al jugador. Primero con ese plan de negocio, después en el aspecto deportivo porque puede suponer una rampa de lanzamiento hacia el Mundial 2006 y luego porque nada más llegar al Camp Nou se ha ganado todas las portadas del mundo. Es mediático por el carisma que desprende, que le permite conectar con facilidad con la gente. Por esa R que cuelga de su pecho, por el saludo surfista con el dedo meñique y pulgar extendidos --"sólo lo hago para decir que todo va bien"-- o por los pasos de samba que se marcó en el centro médico mientras esperaba el resultado de las pruebas. Cuando se abra hoy el Camp Nou y se enciendan los videomarcadores, se verá el primer anuncio de Ronaldinho.

 

Marcos López

 

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