| El futbolista anuncio |
Nombre: De Assis Moreira, Ronaldinho
Fecha de nacimiento: 21/03/80
Lugar de nacimiento: Porto Alegre (Brasil)
Altura: 1.82
Peso: 76 kg.
Posición: media punta |
Trayectoria:
1998-2000 Gremio Porto Alegre (Brasil)
2000-2003 Paris Saint Germain |
Palmarés:
1999 Copa America (Brasil)
1999 Mejor atacante de la Copa Confederaciones (Brasil)
2002 Campeón del Mundo (Brasil) |
Siempre
ríe, con esos espectaculares dientes que se asoman de su boca
como si estuvieran a punto de caer, feliz como
si la vida no le hubiera golpeado nunca. Pero Ronaldo de Assis Moreira,
nacido en Porto Alegre (Brasil) hace 23 años, no ha tenido una
vida nada fácil. Siendo niño, con apenas ocho años,
perdió a su padre, a Joao da Silva Moreira, el hombre que vigilaba
el párking del estadio del Gremio. Falleció ahogado en
una piscina que precisamente le había regalado el club brasileño
a la familia. Desde aquel trágico año de 1989, nadie la
volvió a utilizar.
Desde entonces, Ronaldo de Assis Moreira, o Ronaldinho Gaucho como le
bautizaron en su país para no confundir con el otro Ronaldinho,
ha jugado por la memoria de su padre. Y así, sonriendo ante la
desgracia, agarrado a un fútbol espectacular y mágico
que evoca de forma permanente a Brasil en cada gesto, se ha plantado
en el Camp Nou, convirtiéndose en la cuarta R del Barça
de la última década.
Arropado por la familia
Primero fue Romário, un delantero de dibujos animados. Luego
apareció Ronaldo, un extraterrestre que bajó al campo
disfrazado de goleador, y más tarde Rivaldo, un brasileño
infalible. Ahora llega a Barcelona el hijo de Joao da Silva. Llega Ronaldinho
y no viene solo. Es un joven que vive con Doña Miguelita, su
madre, y sus hermanos Deise y Roberto de Assis, quien le ejerce tanto
de representante como de segundo padre o de protector. Un joven rebelde,
con un fútbol que lo puede convertir en el nuevo icono mundial.
Más que un jugador, es un artista.
Imagen de Nike
No es casualidad, por tanto, que Nike, la multinacional estadounidense,
lo eligiera como el protagonista de su última campaña
publicitaria. Mientras Ronaldo, el del Madrid, está secuestrado
por el negocio, Ronaldinho es el futbolista anuncio. Por la pureza de
su juego y la luz que desprenden sus gestos. "Adoro regatear, aprendí
en el salón de mi casa, driblando a los muebles", cuenta
cada vez que le preguntan por su fútbol. En el Gremio de Porto
Alegre aprendió a regatear, en Corea y Japón se coló
en el círculo de las estrellas al ganar con Brasil el Mundial,
y en París se cansó de aguantar al técnico Luis
Fernández.
No es un goleador (ha logrado 17 tantos en 55 partidos de Liga con el
París SG), aunque marca goles maravillosos. No es un centrocampista,
pero da pases de ensueño. No es un nueve ni tampoco un diez.
Es un nueve y medio. Es Ronaldinho. Un apasionado del fútbol
y también de la noche. Que juega como vive. Y vive como juega.
Con la sonrisa en la boca.
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A las ocho y media de la mañana, Ronaldinho descendía
por el ascensor del lujoso Hotel Arts, el más caro de Barcelona,
para someterse a la revisión médica. A esa temprana
hora ya reía. Mejor dicho, el brasileño no paraba
de sonreír. En la habitación se habían quedado
Deise, su hermana, que también le hace de asesora de prensa;
Roberto, su hermano mayor y representante; y un amigo suyo. Cuando
Carlos Naval, el delegado del Barça, abría la puerta del
Audi, se estaba subiendo un jugador distinto, una estrella mediática
capaz de que se transmita en directo por televisión su
puesta en escena y de que el Camp Nou se abra en pleno mes de
julio de par en par para que el pueblo culé rinda pleitesía
a su nueva joya.
Ronaldinho reúne el perfil mediático prometido por
el presidente Joan Laporta por muchas razones. Y pronto le harán
un plan de negocio para rentabilizar la inversión. Pero
la primera razón es de carácter puramente deportivo.
Es mediático porque con 22 años se coló en
la historia de Brasil al ser campeón del mundo en Japón
integrando la triple R con Ronaldo y Rivaldo. "Será
el crack del próximo Mundial de Alemania 2006",
pronosticó O Rei Pelé cuando Ronaldinho bailaba
desenfrenadamente sobre el césped del Yokohama Stadium
al ritmo del pagode, una música brasileña que adora.
Imagen fresca y juvenil.
Es mediático porque su imagen fresca y juvenil (tiene 23
años, pero aparenta incluso menos) es golosa para las grandes
compañías, tipo Nike o Pepsi, ya que conecta con
el segmento más joven de los consumidores. Y, además,
no está todavía secuestrado por la industria como
le pasa a Ronaldo, el del Madrid, ni ha sido engullido por el
negocio, como le sucede al inglés David Beckham, que vale
más fuera del campo que dentro. En términos de márketing,
Ronaldinho es aún un producto virgen, con mucho recorrido
por delante.
Dicho de otra forma. El Barça podrá moldear, a lo
largo de los próximos años, al jugador. Primero
con ese plan de negocio, después en el aspecto deportivo
porque puede suponer una rampa de lanzamiento hacia el Mundial
2006 y luego porque nada más llegar al Camp Nou se ha ganado
todas las portadas del mundo. Es mediático por el carisma
que desprende, que le permite conectar con facilidad con la gente.
Por esa R que cuelga de su pecho, por el saludo surfista con el
dedo meñique y pulgar extendidos --"sólo
lo hago para decir que todo va bien"-- o por los pasos
de samba que se marcó en el centro médico mientras
esperaba el resultado de las pruebas. Cuando se abra hoy el Camp
Nou y se enciendan los videomarcadores, se verá el primer
anuncio de Ronaldinho.
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