Reportajes ANGEL
MUR Muere
Ángel Mur padre, uno de los mitos del Barça
"Sin
esas manos , se hubiesen perdido muchísimos jugadores"
(Fusté)
El Barça perdió ayer a uno de sus padres, al mejor de los abuelos. El Barça,
que hoy jugará su partido número cien en la Copa de Europa y que acaba de celebrar
su centenario, perdió ayer a uno de sus seres más queridos.
Ángel Mur Navarro, una de las figuras más emblemáticas de la historia azulgrana,
murió ayer a la edad de 93 años. Mur, que padecía una enfermedad degenerativa
desde hacía varios años, será enterrado hoy a las tres de la tarde en el tanatorio
de Les Corts. "Jamás podré olvidarle. Ninguno de los que
disfrutamos de su amistad, de su ayuda, de sus consejos, de sus manos, podremos
olvidarle. Era un genio, un padrazo, un mago, el mejor de los amigos y consejeros",
dijo ayer el excapitán del Barça Josep Maria Fusté, uno de los impulsores
del homenaje que el barcelonismo organizó, en febrero de 1999, al mítico masajista.
¿Amor por el club? Fusté recordó que Mur padre "ha
sido una de las personas más importantes de la historia del Barça".
Y lo fue por distintos motivos pero, fundamentalmente, por su enorme capacidad
de integrarse en la entidad. "Ángel llegó de afuera, como muchísimos barcelonistas,
pero supo integrarse rápidamente. Nadie, nadie, ha representado el amor a unos
colores, la dedicación y, sobre todo, la identificación con un club y lo que
representa como Mur", añadió emocionado uno de los grandes mitos culés?. Mur, nacido en la localidad aragonesa de Selgua el 31 de julio de 1907,
dedicó toda su vida al deporte. De joven fue un destacado atleta en pruebas
de fondo y medio fondo e, incluso, llegó a ostentar el récord de España de los
3.000 metros.
Durante la guerra civil, el que entonces era entrenador blaugrana?, el irlandés
Patrick O'Connell, le propuso que viajara con el equipo como masajista
en una gira de cuatro meses que el Barça realizó por México y EEUU. Así fue
cómo Mur empezó a demostrar que tenía unas manos mágicas. "Sin
esas manos --recuerda Fusté--, se hubiesen perdido muchísimos
jugadores".¿Uno de los salvadores? Cuando regresó a Barcelona,
Mur formó parte del comité de empleados que cogió las riendas del club
para impedir su confiscación. Una vez terminado el conflicto bélico, Mur
continuó su tarea de masajista hasta la temporada 1973-74, justo nada más llegar
Johan Cruyff al club, momento en que tomó el relevo su hijo Ángel.
Mur ha despreciado durante años los muchos millones de pesetas que le
han ofrecido por sus memorias, consciente, como decía ayer Fusté, de
que no podía traicionar a los que le confiaron sus secretos. No es de extrañar
que Miquel Ferreres dibujara a Mur con unas inmensas alas en el
cartel de su homenaje.
Era un ángel. Azulgrana.