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  7 de Octubre de 2008     Edición de las 22:02 h.  


 
El nuevo Presidente

Joan Laporta, nuevo presidente del Barça

El abogado Joan Laporta i Estruch, de 40 años, el más joven de los seis candidatos que se presentaban a las elecciones a la presidencia del FC Barcelona, las más concurridas de la historia del club, es ya el nuevo presidente del Barça, cargo al que accede con un amplio margen y bajo la bandera de la renovación total y de la juventud y madurez profesional de los miembros de su candidatura.
Esta está considerada la de los jóvenes triunfadores que piensan dar los mejores años de su vida al Barça, y con un gancho de órdago en lo deportivo, el posible fichaje del inglés David Beckham (Manchester United).

Laporta, nacido en Barcelona el 29 de junio de 1962, socio número 27.869, casado y con tres hijos, con el eslogan 'Primero, el Barça', ha triunfado en su primer asalto al poder en contra de los pronósticos iniciales que daban como gran favorito al candidato derrotado en los pasados comicios, el publicista Lluís Bassat, con el que formó hace tres años y del que se desmarcó para liderar un proyecto rupturista, y tras haber sido durante años una de las cabezas visibles de la oposición al ex presidente Josep Lluís Núñez, contra el que presentó una moción de censura en 1998 como líder del desaparecido 'Elefante Azul'.

El abogado, acompañado de otros pesos del ‘Elefante’ como Albert Vicens, Jordi Moix y Alfons Godall, culmina ahora una trayectoria de barcelonismo fuera de duda. Colaboró con Angel Fernández en las elecciones de 1997 y meses después comenzó a promover la moción contra Núñez que llegó a las urnas pero no prosperó, obteniendo el apoyo de 24.863 socios frente a los 40.327 que respaldaron al constructor.

En los pasados comicios, formó con Bassat y tras la derrota de su candidatura, rechazó después la oferta que tuvo para integrarse en la junta de Joan Gaspart.

Tres años después, Joan Laporta, conocido como Jan entre sus amistades, es el nuevo presidente del Barcelona, cargo en el que no duda obtendrá los consejos del ex jugador y ex entrenador barcelonista Johan Cruyff, quien insinuó su apoyo al abogado a dos días del final de una campaña electoral que el aspirante empezó en el vagón de cola y que acabó en primera plaza en la última encuesta, difundida el último día de la campaña, a medida que fue creciendo su principal reclamo en cuanto a fichajes, la posible llegada del centrocampista inglés David Beckham.

Laporta, de la mano del que será el directivo responsable del área deportiva, Sandro Rosell, de 39 años y con experiencia en el deporte de elite como alto ejecutivo de la marca Nike para América Latina, España y Portugal, logró acordar el traspaso de Beckham con el Manchester United a la espera del convencer al jugador. Esa difícil tarea continuará ahora, ya desde la presidencia del Barça, pese a que según algunos de sus rivales y diversos medios de comunicación aseguran que la estrella inglesa ha elegido ya otro destino: el Real Madrid.

Para su proyecto deportivo, apuesta por el ex jugador barcelonista Aitor 'Txiki' Beguiristáin para el cargo de director deportivo y por el técnico holandés Guus Hiddink para el banquillo, aunque ambas incorporaciones están pendientes de confirmación oficial y no fueron armas electorales, y cuenta además con un fichaje plenamente confirmado para la portería.

Se trata del portero internacional turco Rustu Recber, una de las revelaciones del pasado Mundial de Japón y Corea del Sur, que deja el Fenerbahçe sin coste de traspaso en la que será su primera experiencia fuera de su país.

En total, la candidatura de Laporta anunció cinco fichajes para el equipo de fútbol, los de dos 'cracks', de los cuales uno sería Beckham y el otro podría ser el delantero brasileño Ronaldinho Gaucho (Paris Saint Germain), con el que también mantuvieron contactos; y los de tres jugadores considerados excelentes, uno de ellos el portero turco Rustu. En fichajes, los responsables de la formación anunciaron una inversión neta de 50 millones de euros –incluida la compensación por traspasos de algunos jugadores de la actual plantilla-.

Esa inversión forma parte del denominado 'círculo virtuoso' para el resurgir del Barça, mediante éxitos deportivos que generen mayor ilusión e ingresos, un proyecto que busca situar el club en la primera línea mundial deportiva y médiática. Mantener la independencia del Barcelona frente a grupos financieros y políticos y no vender patrimonio del club son otros puntos de su ambicioso programa, así como un mayor compromiso de catalanidad.

Es la apuesta por una profunda renovación de estructuras, de estilo y de personas que promete, entre otras cuestiones, una importante reducción de la partida de gastos y un notable aumento de los ingresos, entre los que se incluye un acuerdo para lucir publicidad en las camisetas del equipo de fútbol, lo que romperá un tabú histórico de la entidad. Por diversos conceptos (derechos TV, merchandising, entre otros), Laporta aspira a lograr a medio plazo un volumen de ingresos de 200 millones de euros anuales.


El joven abogado rompe con viejos tabús del barcelonismo, impulsado por una ola de entusiasmo popular
Parece mentira, algo irreal. Incluso increíble, más digno de una futurista película de ciencia ficción. Pero el abogado Joan Laporta Estruch (40 años, socio 27.869, casado con Constanza Echevarría, padre de Pol, nueve años, Guillem, seis, y Joan, de cuatro) consumó ayer la gran revolución en el barcelonismo. Cinco años después de liderar una moción de censura contra Josep Lluís Núñez bajo el manto de
L'Elefant Blau, ese joven, a quien un periodista inglés definió como el Kennedy del Barça, trae el cambio radical al Camp Nou. Porque nada será igual a partir de ahora.
El mundo y el fútbol, sacudido por una profunda crisis económica, han cambiado. El Barça, también. Aunque Jan siempre recurre a las raíces y al sentimiento de catalanidad, perdido en el túnel del tiempo, el més que un club busca su lugar en el nuevo siglo. Y todo por la osadía, rayando casi en la inconsciencia juvenil, de un abogado que desoyó a su padre --un médico que no logró convencerle de que siguiera el mismo camino--, a su suegro --el influyente Juan Echevarría, expresidente de Nissan--, a sus íntimos amigos y hasta a sus rivales. "No lo hagas, Jan. Todavía eres muy joven. Prepárate y dentro de cuatro años serás un buen presidente para el Barcelona", le decían. Pero se adelantó al tiempo.
Todos coincidían en ese diagnóstico. Todos, excepto Jan, el hombre que se paseó ayer por el Miniestadi escoltado por el grito de "presidente, presidente", el mismo que firmaba bajo un abrasador sol más autógrafos que una megaestrella futbolística mundial. Aquel niño que soñaba ser el heredero de Johan Cruyff en el Camp Nou --"siempre llevaba el 9 y si no, pedía el 14"-- ha marcado el gol de su vida. Y no ha sido en el campo. En la última semana de campaña, cuando las encuestas le daban ya como ganador, y en una de esas centenares de entrevistas que ha concedido, alguien le preguntó si tenía la sensación de ser el Joan Gamper del siglo XXI. Laporta, como es obvio, contestó que no, pese a ser consciente de que se enfrenta, 103 años después de la fundación del Barça, a la dura reconstrucción de una entidad histórica.

Devoción religiosa
El Camp Nou está ahora como la zona cero de Manhattan tras el ataque del 11-S a las Torres Gemelas. En ruinas. Haga lo que haga Laporta, su mandato marcará una frontera en el barcelonismo. El socio, harto de todo, se ha puesto en las manos de Jan, a quien se ha encomendado con una devoción insólita, como si fuera el dios que le librará de todos los males vividos en los últimos tres años. Tiene Laporta, como Kennedy, que fue presidente de Estados Unidos con 43 años, tras derrocar al candidato republicano Richard Nixon, un eslogan. Sin pronunciar, por supuesto, el mensaje que soltó el que fuera legendario inquilino de la Casa Blanca a inicios de la década de los 60. "No te preguntes lo que América puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por América" pregonó Kennedy. Pero Laporta sí tuvo una idea --"devolver al Barça a la primera línea deportiva y mediática mundial"--, un gancho extraordinario (David Beckham, aunque sostiene que nunca ha prometido su fichaje, sólo presume de tener un acuerdo con el Manchester) y, sobre todo, una fórmula --el círculo virtuoso-- para lograrlo.

Como Felipe González
Más allá de ese aire kennedyano que le otorga el carisma mediático que posee --"la cámara se enamora de él", cuentan orgullosos sus asesores--, Laporta es al barcelonismo, visto lo de anoche, lo que Felipe González representó en la política española. Un joven sevillano (tenía entonces 40 años) enganchado a un eslogan --Por el cambio-- que cautivó a 10 millones de españoles con su mayoría absoluta en 1982.
Pero Jan no lleva la chaqueta de pana de Felipe. Él viste de forma moderna, con look americano, atiende a la prensa en catalán, castellano o inglés y también tuvo un sueño. Quiso ser delantero para imitar a Cruyff y cuando se despierte hoy será presidente.

 

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