"Estamos
en liquidación desde febrero, y no me gusta"
Cuando
pensaba en la posibilidad de ser el técnico del Barça, se lo imaginaba
así? -- No podía imaginar que fuese tan difícil.
Es muy complicado.
Por qué? -- Porque el club tiene una dimensión extraordinaria
pero muy complicada. A partir de aquí, si no tienes una estabilidad arriba,
en cuanto a funciones, proyectos y confianza, todo es más difícil.
A mí lo que me gusta es el trabajo de entrenador, en el otro terreno,
en el que podríamos decir más social, no me muevo bien.
La actuación del club en muchos temas y el clima de indefinición
permanente no le han beneficiado. -- Estoy de acuerdo. No es fácil trabajar en
una situación en la que cada día hay una sorpresa para el vestuario,
para los técnicos o para los jugadores. Y esto, quieras o no, afecta
a todos los que trabajamos. Todos tenemos que ir en la misma dirección,
pero partiendo bien desde arriba, es decir, marcando muy bien la línea.
Entonces, ha echado en falta una actitud más firme y, al mismo
tiempo más discreta, por parte del presidente o de la directiva? -- A ver, cómo lo podríamos definir?
Yo creo que hay que cerrar la institución, cerrarla lo más herméticamente
posible. Siempre he dicho que uno puede trabajar con discreción y da
un poco la sensación de que esto no ha sido así. Se ha sido demasiado
débil y frágil en estas cosas y, claro, han afectado al vestuario.
Pero no nos vamos a amparar en esta excusa porque también nosotros seríamos
muy débiles como profesionales. Y creo que si cada uno barre en su parcela,
la calle estará muy limpia y el Barça irá bien.
Algunas de estas circunstancias son las que hace tiempo le impulsaron
a decir que usted era el dueño de su destino? -- Yo la decisión ya la tengo tomada, pero
con naturalidad, no con rabietas, ni con presión, ni con tensión.
La gente que me conoce sabe que no me dejo vencer fácilmente. Tengo las
ideas muy claras, aunque a veces, por contenerte, puedes dar a entender otra
cosa.
Pero es fácil pensar que la decisión
es que dejará el banquillo porque eso está en su mano y seguir
como entrenador, no. -- Yo nunca puedo dar la sensación de que no
sé lo que voy a hacer. Así que en un momento determinado, cuando
todo el mundo está empujando, tú tienes que salir y decir: "Señores,
no hagan tanto ruido, ni monten tanto lío porque yo ya sé lo que
voy a hacer". Y a partir de aquí, me callo porque interesa al club
e interesa que sigamos adelante, pero no por nada más.
Entonces, se muerde la lengua? -- Por supuesto, más de una vez he callado
por el bien del club, a pesar de que yo he salido perjudicado.
Por eso le han molestado los comentarios de Van Gaal. -- En momentos puntuales, no debería haber
opinado por el respeto que siempre le tuve. Yo también podría
hablar de cosas que opiné en su día y a las que él dijo
que no y que, a la larga, me han dado la razón. Pero no lo he hecho.
Este año se ha extendido la sensación de que el Madrid
tiene un modelo deportivo más eficaz. -- Con el máximo respeto y humildad, creo que
la infraestructura prácticamente la han copiado del Barça. Lo
que pasa es que ellos han sido más listos al venderla de una forma diferente.
Pero en el organigrama actual, usted cumple la doble función
de entrenador y director técnico, y eso no es lógico. -- Este cargo ya se compaginó con otros técnicos
del club. Yo no le veo tanta dificultad porque vas delegando. En la casa hay
muchos técnicos y todos deben colaborar.
Pero es paradójico que usted, como director técnico,
deba juzgar su trabajo como entrenador. -- Mirándolo así, que yo tenga que opinar
de mí mismo es curioso.
Y como director técnico, renovaría a Serra Ferrer? -- Siempre he pensado que al entrenador has de darle
la máxima confianza. Se le tiene que apoyar y decir: mira, el objetivo
está claro y es ganar todo lo que puedas y, entonces, a la hora de hacer
valoraciones has de tener en cuenta otras cosas.
Habla de máxima confianza, acaso usted no la ha tenido? -- Estos puntos de duda que van circulando no me afectan.
Si no fuera así, yo ya habría abandonado, habría bajado
los brazos. Pero yo intentaría mejorar en este sentido y eliminar estas
dudas.
Gaspart suele decir que en las listas de posibles entrenadores para
la próxima temporada se incluye su nombre. Qué le parece? -- Creo que el presidente es sincero cuando dice que
estoy en su lista. Es lo que piensa ahora.
Eliminado de la Liga de Campeones en la primera
fase y a 10 puntos del Madrid, el Barça se agarra a torneos menores como
la Copa de la UEFA o la Copa del Rey. Cree que la temporada está siendo
mala?
-- No, no. Yo tengo la sensación de que aún estamos en esa posibilidad
de que no sea un año malo, por decirlo de alguna manera. Si bien es cierto
que podría ser muy brillante si hubiésemos sido capaces en algunos
partidos de imponer nuestra superioridad y lo hubiéramos reflejado en
el marcador. Por ejemplo, me acuerdo, y con todo el respeto, de los cuatro puntos
que hemos dejado de sumar ante el Numancia.
A qué se ha debido esa constante irregularidad del equipo? -- A veces, en la vida hay circunstancias que te condicionan.
Hay un componente de azar del que no me gusta hablar, pero que puede decidir
muchas cosas. Si lo tienes un poco a favor o en contra es determinante. Y yo
estoy convencido de que ha habido cuatro o cinco partidos en los que el Barcelona
ha hecho todo lo que podía hacer para salir ganador, pero al final no
lo ha conseguido. Por qué? Ahí ya no dependes de la jugada o de
la colocación, sino de la finalización. A veces estás más
fino y otras, por mucho que hagas, la pelota no te quiere entrar.
Pero eso no sirve para explicar todos los errores del Barcelona. -- Es verdad que en la Liga no hemos sido lo regulares
que a mí me hubiera gustado. Y lo digo un poco con amargura porque, por
ejemplo, si salí orgulloso de mi ultimo trabajo en el Betis fue por la
enorme regularidad, no sólo de un año, sino de los cuatro que
estuve allí. Y, bueno, ésta es un poco mi resignación.
En la Copa, por ejemplo, y digan lo que digan, el equipo ha estado bien, por
mucho que hablemos de rivales de Segunda B. Unos han resuelto esas dificultades
y otros no. El equipo ha sido muy humilde y ha estado muy entero en campos que,
sólo de verlos, daban ganas de salir corriendo.
Sigue pensando, por tanto, que la Liga no está decidida? -- Estos diez partidos darán para mucho. Lo
vengo diciendo desde hace bastante tiempo. Nosotros hemos dejado escapar en
el último período, por una causa u otra, muchos puntos. Es difícil
de entender que el Deportivo te marque un gol pasando tres minutos o que ante
el Mallorca debíamos haber hecho dos o tres goles en el primer tiempo,
o lo de Numancia. Sé que la Liga está difícil, pero no
la podemos tirar por la borda. A no ser que dentro de cinco partidos veas que
la cosa ya es imposible.
El equipo no ofrece, sin embargo, signos de estabilidad para encarar
con garantías esta recta final, sometido, además, a un constante
ajetreo sobre el futuro. -- Estamos liquidando cosas desde el mes de febrero
y esto no me gusta. No es correcto. Esta ha sido una de mis guerras en los últimos
meses, porque la gente piensa que no hay opciones en la Liga. Otra cosa es que
pensemos, trabajemos y vigilemos el futuro. Lo estamos haciendo. Y después
el presidente tendrá un montón de cosas para decir: "No es
usted el que tiene mi máxima confianza para decidir sí o no. Y
será otro señor quien lo haga". No podemos esperar hasta
el último momento para trabajar sobre el futuro, pero también
debemos dedicar toda la ilusión al presente. Estamos muy cerca de ser
campeones en dos competiciones y con opciones en otra.
Hay una prueba de esa incertidumbre. Rivaldo, Guardiola y Kluivert
son tres piezas básicas del Barça y aún no se sabe si seguirán
la próxima temporada. -- Yo tampoco puedo contestar esa pregunta porque
no sé si seré el entrenador o no. Eso es lo primero y, lo segundo,
es que vuelvo a insistir en el presente. Pero son tres grandes futbolistas que
cualquier club y cualquier entrenador los cogería y se frotaría
las manos de tenerlos en su equipo.