Curiosamente,
Romário y Ronaldo tan sólo estuvieron un año en el Camp Nou y se fueron con
polémica. Usted, en cambio, lleva casi cuatro temporadas.
--No sé que pasó con ellos, pero pa ra mí hay algo muy importante. Y siempre
tuve confianza en mí. Sabía que iba a triunfar en el Barça. Cuando tienes esa
confianza, todo acaba saliendo bien. Y creo que ahora puedo decir que todos
los aficionados del Barcelona están contentos con mi trabajo y con lo que he
hecho.
--¿Y tiene la sensación de que ha convencido ya a todo el mundo?
--No, no puedo decir que he conquistado a todo el mundo. Pero al 90% de la gente
sí. El 10 % que queda es por la política que rodea al club. La gran mayoría
está conmigo y está contenta de mi trabajo, pero todos sabemos que el Barcelona
es un club que está dividido. Aún así, me sorprende ver que todavía haya gente
que esté enfadada conmigo. Pero no soy tonto y sé que se debe a un tema político
porque son amigos del otro presidente que se fue. A esa minoría no le gusta
Rivaldo, pero lo realmente importante es que la mayoría sí que está muy feliz
conmigo.
--En Torrelavega marcó su gol 100 y el sábado el 101.
¿Pensó algún día en llegar a esa cifra vistiendo la camiseta azulgrana?
--Es difícil marcar tantos goles. Estoy contento. Es una buena marca, teniendo
en cuenta que no soy un goleador. Incluso si hubiese terminado ya la temporada
estaría contento, eso querría decir que habría marcado 25 goles por año. Pero
cómo aún no se acabó, puedo marcar muchos más. Está bien, pero no me puedo parar.
Deseo más, muchos más.
--Tan cuestionado llegó a estar la pasada temporada que
se le vio fuera del Camp Nou. Si Núñez hubiera seguido como presidente y Van
Gaal de entrenador, usted no estaría ahora mismo en el Barça.
--Tuve mucha presión por parte de algunas personas que no me querían en el Barcelona.
Sufría mucho porque cada vez que entra ba en el campo, los aficionados me silbaban
porque creían todo lo que leían en los periódicos y en lo que el otro presidente
decía de mí en la radio o en la televisión. Sufrí muchísimo, pero supe estar
tran quilo y creo que, al final, yo he vencido. En aquel momento, yo sentí que
ellos tenían intereses financieros para venderme. Por eso, me llamaron mentiroso,
intentaron provocarme y querían que yo me enfadara para que fuese un día a la
prensa y dijera: "Me voy, no quiero seguir en el Barça?". Pero yo soporté toda
la presión y jamás dije eso. Al contrario. "De aquí, yo no me voy?".
--¿Cómo resistió esa presión?
--La verdad es que fue bastante fuerte y, aunque no quieras, te acabas enterando
de todo lo que dicen de ti. No hacía falta que leyera los periódicos. Está en
el ambiente. Un día dicen que te vas a Italia, otro, que te marchas a Inglaterra,
y no te puedes escapar de ese ambiente. Es imposible. Y cuando vienes al campo
para jugar un partido, te encuentras con 100.000 personas que te están pitando
por algo que no es verdad. Me sentía un poco triste por todo eso, pero dije:
"Voy a callar, voy a seguir trabajando pa ra quedarme en el Barcelona. Na die
me va a hacer enfadar. Nadie"
--Ahora todo es distinto, Joan Gaspart le mejoró el contrato
y Serra Ferrer le dio la libertad en el campo que tanto pedía.
--Siempre que he cambiado de club era para mejorar, pero ahora ya no puedo mejorar
más. Es difícil salir del Barça e irte a otro equipo. No tienes por qué. Para
irme, me tendrían que echar ellos. En ningún otro equipo podría estar mejor
que en el Barça. Si depende de mí, me quedo, seguro.