
El destino ha unido inesperadamente al Barça y a Frank Rijkaard. Si Joan
Laporta representa la revolución en el palco, el holandés es el
rostro del cambio en el banquillo. Son de la misma generación, 40 y 41
años, respectivamente. Pero su auténtico nexo de unión
es que ambos han asumido una delicada misión. Sacar al Barça del
infierno.
--¿Qué sensaciones tiene después de estos días de trabajo?
--Lo estoy pasando muy bien, aunque también estoy un poco cansado. El
Barça es un club muy grande, y en unos días he conocido a tantas
personas. Intento saber quién es quién y no siempre es fácil.
Me he dado cuenta de lo que supone el Barça para la gente, por eso me
siento muy orgulloso de estar aquí.
--¿Y qué club se ha encontrado?
--Pues un club, no diría que triste, pero que sí se nota que ha
vivido momentos difíciles, aunque al mismo tiempo te das cuenta de que
toda las personas que trabajan aquí tienen también una gran esperanza,
la confianza de que a partir de ahora todo irá mejor. Veo mucha energía
para sacar esto adelante. La gente necesitar crearse nuevamente ilusiones. El
Barça es una mezcla de tristeza y de ilusión, está en un
momento duro y estupendo a la vez.
--También usted debe tener esa energía ante una oferta como esta.
--Es una gran oportunidad para mí, es la verdad. Ahora todo depende también
de la confección de la plantilla, de los jugadores y, sobre todo, de
su mentalidad. Hemos de crear un ambiente ideal, para que los jugadores quieran
trabajar, quieran apoyarse y ayudarse. Que por encima de todo quieran ganar.
Que haya un compromiso.
--¿Es difícil tomar tantas decisiones en tan pocos días?
--Es un trabajo complicado. Has de procesar mucha información. La suerte
es que tengo una gran staff, con Txiki, con Eusebio, con Unzué, con Pepe
(Costa), con Alexanko, y me están ayudando mucho.
--Ha de confiar mucho en ellos.
--Sí, sin confianza no se puede trabajar en equipo. De hecho, el club
ya ha tomado decisiones antes de que yo llegara en las que yo no he participado
y que he asumido. Ahora hemos de crear una situación muy equilibrada
en el vestuario. Hay momentos en que me sabe mal por los jugadores que han estado
aquí estos años. Todo el mundo habla de los nuevos, pero yo creo
mucho en los que están aquí. Lo que hay que hacer es mejorar la
mentalidad.
--No siempre es fácil mantener ese equilibrio entre sus intereses y los del
club. Por ejemplo, usted quería a Ayala y por cuestiones económicas
se ha fichado a Márquez.
--Esta es la situación en la que debemos trabajar. Para mí es
una lástima no tener a un jugador como Ayala porque creo que en estos
momentos es el mejor defensa. Pero entiendo la política del club y, por
otro lado, Márquez también me gusta mucho. Tiene talento.

--Pero
no vendrá ningún jugador que usted no quiera.
--No, por supuesto. Ahora, yo también soy el responsable de las decisiones
que se toman.
--¿Entiende
que este control sea una forma de evitar que cada entrenador desembarque con
un paquete de jugadores como ocurrió con Van Gaal?
--Entiendo esta filosofía, pero no quisiera hablar del pasado. Van Gaal
tomó las decisiones que creyó correctas en aquel momento. El pasado
hay que respetarlo, pero para mí lo importante es el futuro.
--Usted da mucha importancia a la organización del club. Ajax y Milan parecen haberle marcado mucho en este sentido.
--Honestamente, el Milan me dejó mucha huella. La organización
del club era impresionante. Las personas que lo dirigían sabían
exactamente qué hacer en cada situación, cómo comportarse
con los jugadores, cómo ayudarles. Para nosotros el Milan era una casa
en la que siempre te sentías cómodo. Es un gran modelo. Lo tengo
siempre en la cabeza. Y también el Ajax, por supuesto. Porque lo que
pasa en el campo es importantísimo, pero no lo es todo. El ambiente,
la atmósfera, cómo se siente el jugador, todo eso influye después
en el rendimiento y en los resultados.
--¿Es consciente de que el Barça es uno de los mejores clubs del mundo y sólo
ha ganado una Copa de Europa, y usted tres?
--Bueno, yo no he ganado solo esos títulos. Es el fruto de un trabajo
de grupo y eso es lo que quisiera crear aquí. Con un buen ambiente y
una buena organización, hay más posibilidades de tener éxito.
--¿También contra el Madrid?
--El Madrid no me da miedo. Será un placer jugar contra ellos.
--Arrigo Sacchi le ha dedicado grandes elogios. Está seguro de que será un gran entrenador.
--Es un honor. Sacchi ha sido alguien muy especial para mí y para el
fútbol. Sabemos que a los italianos les gusta defender, pero Sacchi creó
un estilo y logró que a todos los amantes del fútbol les gustara
el Milan.<
--¿Su
modelo de entrenador sería una mezcla de Sacchi y Cruyff?
--Sacchi y Cruyff han sido y son dos referencias en el mundo del fútbol.
Pero todos somos únicos. Me gustan los dos y les admiro, pero no quiero
ser una copia de nadie.
--¿Le molesta que le recuerden su inexperiencia?
--No, en absoluto.
--¿Y
que se hable más de que descendió con Sparta que de su buen papel
con Holanda en la Eurocopa?
--Tampoco. La experiencia con el Sparta ha sido muy valiosa para mí.
Yo creo que para tener éxito has de ganar pero también has de
perder porque en la derrota aprendes a ser más fuerte y sobre todo fortalece
tus deseos de ganar.
--Llevaba un año sin trabajar, ¿no temía quedarse fuera del mercado?
--No, estaba confiado en que volvería a entrenar pronto. Tuve varias
propuestas, pero las rechacé. Hice bien porque gracias a eso he podido
venir al Barça. La verdad, ha sido una sorpresa, no lo esperaba, y es
fantástico
--Una de las cosas que dicen de usted quienes le conocen es que es una buena persona.
--Soy una persona muy tranquila. Pero trabajar con un equipo es algo muy intenso.
Si todo va bien, perfecto. Pero de lo contrario reacciono como cualquiera. Además,
yo trabajo para ganar un premio porque en mi contrato tengo estos incentivos,
así que cuando estoy en el banquillo es normal que tenga emociones.
--No tiene tiempo y, además, el tipo de pretemporada no le ayuda.
--Es cierto. Sólo podremos trabajar nueve días en Barcelona y
después vamos a Estados Unidos donde nos enfrentaremos con equipos, como
el Manchester y la Juventus, que nos llevaran dos semanas de ventaja. Y también
el Madrid. Hay que afrontar esto con mucha inteligencia, todos, nosotros, los
socios, la prensa, para protegernos ante la posibilidad de que los resultados
no sean buenos. Tenemos que estar a punto cuando la Liga española comience.
Este es el objetivo más importante.
--Todo el mundo le pregunta cómo va a jugar el Barça.
--Tengo una idea, pero hay que esperar porque lo primero es saber de qué
jugadores dispongo. El entrenador puede tener una filosofía, pero si
te falta algún jugador, es difícil ejecutar tu trabajo. Me gusta
jugar al ataque, pero también entiendo que un equipo ha de ser sólido
en defensa.
--Hace unos días, EL PERIÓDICO publicó una foto suya con Kluivert
cuando él tenía 10 años...
--Sí, la vi. Es una fotografía muy famosa en Holanda.
--¿Confía en reunirse con él aquí?
--Hasta ahora no he hablado con él, pero sí con su agente y me
ha dicho que Kluivert quiere quedarse aquí. Pero vamos a ver si se llega
a un acuerdo con él. Es una decisión del jugador y el único
problema es económico.
--¿No
le parece desproporcionado el dinero que cobran jugadores?
--Sí, es exagerado. Como persona no tengo nada en contra de que un jugador
gane dinero, pero siempre tiene que haber una relación con la calidad
y el rendimiento.