Desde
que el Barça eligió el cambio y Joan Laporta puso en sus manos
la reconstrucción de un equipo en ruinas, a Txiki Begiristain le ha cambiado
la vida. Metido en el papel de secretario técnico, Txiki trabaja día
y noche con la obsesión de darle al Barça un sello inconfundible.
Pero, con la caja vacía, la revolución no es fácil.
--¿Cuál
es su primer mandamiento para construir el nuevo Barça?
--Acertar con los fichajes. Saber que los jugadores que vengan tendrán
un papel importante en el equipo y no fichar sin ton ni son. El objetivo es
que los refuerzos mejoren realmente el equipo y con la delicada situación
económica que sufre el club no nos podemos equivocar.
--Por
lo menos han empezado la casa por los cimientos y ya han resuelto el tema del
entrenador.
--Sí, ésa era la prioridad para que todo el proyecto tenga credibilidad
y sentido, sobre todo para lo que viene a partir de ahora. Las decisiones sobre
la plantilla han sido responsabilidad de la secretaria técnica porque
Rijkaard no había seguido la Liga ni tenía toda la información
sobre el equipo. Él ha respetado todas esas decisiones, creo que las
ha entendido y, sobre todo, las ha asumido. A partir de ahora, el consenso con
el entrenador es un punto muy importante. Rijkaard ha adelantado su regreso
de las vacaciones para participar en todo.
--Hiddink,
Koeman y Rijkaard. ¿Por qué esa obsesión por un entrenador
holandés?
--Para empezar, te asegura un estilo de juego. Una de las cosas que sí
me obsesiona es volver a utilizar las bandas, con jugadores hábiles y
rápidos, que desborden en el uno contra uno, y si hay un fútbol
que te garantiza eso es el holandés. No se trata de inventar nada, pero
sí de asegurarte el primer paso de un proyecto de cuatro años.
--El
lema de Laporta era Primer, el Barça. Su lema parece ser Primero, el
estilo.
--El estilo del Barça es innegociable y hay que crearlo con los jugadores
que fichemos. Y eso es lo que no puede cambiar. Cuando llega una superestrella
puede variar, pero en algún detalle, no en el sello del equipo. Dentro
de cuatro años, todo el mundo ha de saber cómo juega el Barça.
Si funciona, después sólo es cuestión de cambiar piezas.
--¿Tiene
la sensación de ser responsable de una revolución?
--Sí, sobre todo si lo comparamos con estos últimos años.
Hasta ahora, cualquier entrenador llegaba al club con seis o siete jugadores
bajo el brazo. Eso no puede volver a pasar. Pero no es que seamos unos revolucionarios,
es que ésa es la dirección en que camina el fútbol. No
se puede estar pendiente del capricho de un entrenador para definir el estilo,
la identidad del equipo. Es un grupo de trabajo el que elige al técnico
y él es quien ha de adaptarse.
--Es
una revolución conjunta con la directiva porque su objetivo también
es cambiar el club.
--Es que es la única forma de conseguirlo de una vez por todas. Hay que
partir de cero. O lo cambias todo o si seguimos con las mezclas del pasado,
aparecerán los vicios de siempre. El vicio que nos va a costar más
de superar es la composición de la plantilla porque es la suma de tres
o cuatro proyectos diferentes. Pero entre todos, cada uno en lo suyo, haciendo
su revolución particular, hemos de lograr que dentro de dos, tres o cuatro
años la plantilla sea el resultado de esta nueva filosofía.
--En
cierta manera, el dream team también nació así. El motín
del Hesperia provocó una revolución.
--Pues ese mismo momento ha llegado y ahora se trata de aprovecharlo. Por eso
vamos con mucho tacto con los fichajes, especialmente, en las decisiones que
tienen influencia en relación con la ilusión que hemos despertado
entre la gente. Después de tres o cuatro años en que el club se
ha estado tambaleando y que ha ido dando tumbos, ha llegado el momento de no
fallar. No podemos defraudar a la gente. Está en juego el futuro del
club y no tenemos ningún margen de error.
--¿Cuándo
empezará a tener nombres esta revolución?
--No es fácil fichar todo lo que tú quieres. La situación
económica es muy delicada. Con un carro de duros todo sería más
fácil. Ficho al mejor extremo izquierdo, al mejor extremo derecho, a
un gran delantero centro, a un central, a un centrocampista y prácticamente
lo tengo asegurado todo. Pero la pelea es muy diferente.
--Parece
inevitable que en algún fichaje habrá que pasarse de la línea
y rascarse el bolsillo para tener realmente lo que se quiere y evitar que otros
se adelanten.
--De hecho, ya se nos han adelantado. Ha pasado con el Madrid y Beckham y puede
repetirse con el Manchester y Ronaldinho. Aunque con dinero en las manos es
fácil adelantarse. No somos los más listos del mercado porque
no somos los más ricos. Es muy fácil ser el más listo siendo
el más rico. El problema es ser el más listo cuando no tienes
pelas y eso es lo que nos pasa ahora. Pero si nos mantenemos dentro de una línea
y dentro de una idea, probablemente, ante algo muy seguro, muy seguro, quizá
tengamos que pisar la línea, pero con disimulo, sin que se note demasiado.
--¿Y
cuál es el criterio que sigue para elaborar los posibles fichajes?
--Hay que buscar especialistas en cada posición y romper con la indefinición
que ha habido últimamente. Hay que saber lo que realmente necesita el
equipo y trabajar sobre una lista de jugadores que se ajustan a ese perfil.
--¿Y
para los descartes?
--Hay unos cuantos jugadores que es muy difícil que entren en este proyecto
y ellos mismos se darán cuenta. Todos tendrán la posibilidad de
encontrar una salida.
--Ése
debe ser el papel más difícil de su trabajo.
--Sí, lo más duro es decirle a un jugador que no entra en los
planes del club. Pero no pretendemos que nadie se vaya al paro. Todos tienen
un contrato y hay que buscar soluciones. Lo que no vamos a admitir es que alguien
se quede asumiendo plenamente que no va hacer nada. Eso va en contra del espíritu
deportivo, de lo que es un club de fútbol y de lo que es un futbolista
profesional, porque los contratos están basados en un rendimiento.
--¿Y
cómo se le dice a un jugador que hay que rebajarle el sueldo?
--Mi función es explicarles la situación económica del
club y que traten de entenderla. Pero no sólo es una cuestión
de tesorería, también es un tema deportivo. Hablamos de un equipo
que ha quedado sexto en la Liga y que ha entrado en la UEFA en el último
partido. Ahora mismo, estos jugadores están ahí, en una zona mediocre.
Nadie le puede echar la culpa a otro. Todos están en el mismo sitio.
A partir de aquí, estamos convencidos de que si este club crece como
tiene que crecer, todos crecerán en todos los sentidos. Primero en el
deportivo y luego será compensado en el económico. Si logramos
que crean en lo que decimos, será más fácil.
--¿Qué relación tiene con Cruyff y qué papel juega
éste ahora?
--Lo que no voy a hacer nunca es renunciar a mi amistad con Johan. No lo haré,
y menos para que la gente crea, piense o esté tranquila respecto a que
él no está detrás de mí. No renunciaré a
mis conversaciones con Johan ni a jugar a golf con él, aunque cada vez
pueda hacerlo con menos asiduidad. No me interesa ni tampoco me apetece.
--Pero
es evidente que esa sombra le perseguirá en cada decisión que
adopte a partir de ahora, ¿no?
--Para mí, el tema del cruyffismo y del nuñismo ya se ha acabado.
Eso, como han demostrado las elecciones, se ha terminado de forma absoluta.
Núñez, por ejemplo, se ha mantenido al margen. Ha estado tranquilo
y ha hecho su vida. Cruyff, igual. Aunque es verdad que, de vez en cuando, da
su opinión. Él sigue estando ahí y siempre lo estará.
¿Por qué? Porque ha sido uno de los mejores jugadores en la historia
del club y, tal vez, el mejor entrenador en toda su historia. Además,
¿de verdad tenemos miedo de qué Cruyff opine? ¿O de que
yo tenga esas charlas con él?
--Ese
temor a que la influencia de Cruyff sea tan grande, que mande sin estar en el
club. se vive ya en ciertos sectores del barcelonismo.
--Pues no lo entiendo. Repito lo de antes. ¿Qué miedo le tenemos?
¿Nos fue mal con él? Vaya por delante que no dependemos de Johan.
Eso debe quedar muy claro. Pero dicho esto, ¿tan mal nos fue con él?
Sólo hay que ver lo que ha pasado en estas elecciones. ¿Por qué
todos los candidatos a la presidencia a la primera puerta que han llamado es
a la del míster? Porque todos querrían trabajar con él.
Y cuando no lo tienen, insisten en que lo mejor para el club es que no esté.
Parece que se asusten por eso. Pero mi relación con él está
muy por encima de la secretaría técnica y de todo.
--A
Amor, Eusebio y Unzué les ha buscado para trabajar en su proyecto. ¿Confianza
o amiguismo?
--No, no se trata de traer a los amigos porque, por ejemplo, con Unzué
hace mucho tiempo que no tengo contacto. Básicamente lo que quiero es
asegurar que en el vestuario haya un ambiente extraordinario. Y yo sé
cómo se comporta Unzué en un vestuario. Y Eusebio es un tipo comunicativo,
dialogante. La mala leche la deben tener Rijkaard y su ayudante. Y con Amor
lo que pretendo es que todo el mundo sea como él, en compromiso, en actitud,
en profesionalidad, en dedicación, sin grandes pretensiones. Quiero tener
a 800 Guillermos en la ciudad deportiva.
--Son
prácticamente los mismos nombres en los que había pensado Guardiola
si Bassat hubiera ganado las elecciones.
--Somos amigos, y yo diría que compartimos un 99,9% de nuestras ideas.
Hace tres años, cuando yo iba con Bassat, tanto Pep como Eusebio o Amor
estaban en mi lista, pese a que los tres aún jugaban a fútbol.
Para mí, la presencia de Pep en el club es prácticamente obligada.
--¿Por
qué?
--Por lo que es Guardiola, por lo que ha representado en el Barça, por
lo que nos puede aportar. Por muchas cosas. ¿Qué ha sucedido ahora?
Pues que Pep, al hacer la apuesta de Bassat, ha sentido la misma sensación
que tuve yo hace tres años. Es verdad que entonces las cosas eran muy
diferentes. En el 2000 era Gaspart o Bassat, ahora había muchas más
opciones. De hecho, en una conversación que tuve con Pep ya se lo dije:
"No puedes tener ninguna razón para no trabajar con Jan Laporta
cuando éste sea presidente". Aunque él lo hiciera porque
quería sentirse legitimado por el socio. Ahora está obligado a
no entrar con nosotros porque quiere volver a jugar. Sé que desea regresar
al campo, aunque cuando se retire, cuando vuelva a casa, sabe que estaremos
aquí.
--Precisamente,
Rexach elogió la actitud de Guardiola porque intervino en la campaña
y le criticó a usted porque no apareció.
--Sólo puedo decir una cosa. Hace tres años, Charly me dijo: "Me
voy con Gaspart porque vosotros no me habéis ofrecido nada". Si
la única razón fue ésa, después de todos los problemas
que había tenido con él, ya está todo dicho.
--También
le reprochó Rexach su inexperiencia.
--Todos somos inexpertos, empezando por el presidente hasta el último
que ha llegado al club. Pep ya lo dijo en su momento y es una frase muy adecuada
para retratar lo que ha pasado en el Barça. "Gracias a la experiencia
de todo lo anterior, estamos donde estamos".